No quería, no. Me refiero al título de mi segunda página de mi diario. Lo digo porque esta semana, la previa al maratón, está siendo una semana de muchos nervios, de tener constantemente en la cabeza pensamientos acerca de la carrera. Que si aguantaré el ritmo. Que si llueve. Hace frio. Me duele aquí, allí. ¿Habré entrenado adecuadamente? En fin, una multitud de cosas que no hacen sino alterarme, pero he podido comprobar con otros compañeros que no sólo me pasa a mí, es algo generalizado y común.
Todavía tengo que confirmar el hotel y preguntar algunas cuestiones pendientes. Si me dejan ducharme tras la carrera, si a las 6 de la mañana puedo desayunar, si la cena-buffet incluye pasta a mogollón, comprar el talón para abonar el hotel. Ozú, ozú por dió.
Por otro lado, quisiera aclarar que el título de mi diario no trata de maltratar psicológicamente a mis zapatillas, nada más lejos de la realidad. Con el mismo quiero reflejar lo "apegado" que podemos llegar a estar a un par de zapatillas con ciertos meses de antigüedad, a la que tienes que jubilar porque está más o menos fea, tiene más kilómetros que el AVE, no te amortigua bien. A pesar de ello, sigues confiando en ellas, te acompañan kilómetros tras kilómetro, aguantando tus plegarias, tus quejas, tu constante zancada de un punto a otro sin un fin que no sea sentirte mejor contigo mismo y con tu entorno.
Como hoy no podré salir a entrenar lo que tenía previsto, 40´ de carrera contínua + V12 + 10´ de carrera contínua, aprovecharé para hacer cosillas pendientes, además de salir a hacernos unas fotos de estudio, así que hay que intentar estar guapos a tal efecto.
Finalmente, espero que se pueda acceder bien a este diario y que no dé muchos problemas. Parece que lo voy a conseguir finalmente. Vamos, un premio para mí.
Un saludo