Ya han pasado más de 24 horas. En este tiempo he podido darme cuenta de que he hecho algo importante. Al menos para mí lo es. Probablemente mucha gente lo verá como una chorrada, como algo sin importancia, intrascendente. Yo no, y mucha gente como yo tampoco, seguro.
No voy a hacer aquí una crónica de mi debut maratoniano, pero sí que quiero que sea el protagonista de esta página.
Desde nuestra llegada a Sevilla el sábado al mediodía hasta nuestro regreso 24 horas después todo ha estado rodeado de cierta magia. Eso de llegar a un restaurante y encontrarte a tanta gente con quien has chateado, que comparte tantas inquitudes contigo, y poner caras a decenas de nicks, me pareció fantástico. Pasamos unas 3 horas muy agradables, con gente la mar de simpática, cada uno contando sus cosas y demás. Genial. Tras la comida y de emplazarnos para la foto, voy al Estadio "Casi" Olímpico para recoger el dorsal y la bolsa de corredor. También se la tengo que recoger a Hilario y Barrilete. ¿Qué tal, Jaime?. Regreso al hotel, descanso y a buscar un lugar donde comer pasta. A falta de pizzería o similar, acabo en un chino zampando tallarines como un loco, que había que recargar los depósitos.
El despertador sueña a las 6.30 y me despierta de un agradable sueño (soñaba que había terminado la carrera y que regresaba muy fresco, ni me había cansado ni nada. Me recriminaba que tenía que haber corrido más rápido en la 2ª parte,,,y cuando me despierto me doy cuenta de que todavía tengo que correrlo).
No llego a la quedada con los compañeros y tenía a Hilario y Barrilete nerviosos y sin dorsal. Lo siento, amigos.
En carrera todo fue bien, clavamos casi todos los tiempos de paso, Javi me iba preguntando y animando. Nos pasábamos el agua. Genial. Iba muy animado. Hasta que cerca del km. 30 comienza el viento a dar guerra. A partir de ahí comencé a pasarlo mal y en el km. 39 me quedé seco, como un pajarito. Saltatapas y Txunda siguieron a su ritmo y yo al que podía, pero sin andar en ningún momento. Entrar en el estadio tan bonito y ya cerca de meta es emocionante, por mucho que me costara hacer los últimos 300 metros. Finalmente acabé, bajè la marca prevista y a pensar en la próxima. En el túnel iba emocionado por lo que había conseguido. Estoy muy satisfecho y contento, a la vez que dolorido, hasta el DNI me duele. Mientras no haya lesión, merece la pena. ¿Cuál es la próxima?