Está dando sus primeros pasos una de las estaciones del año que tiene más adeptos. Un@s la prefieren porque se van dejando atrás los rigores del invierno. Otr@s comienzan a dar sus primeros paseítos por la playa, disfrutando incluso del abrazo de los primeros rayos de sol a lo largo y ancho de su piel. Much@s porque las tardes son más largas y se puede aprovechar más y mejor la luz del día. Aquell@s chalad@s como yo que salen a correr al aire libre tratando de disfrutar de la naturaleza porque no tenemos que pensar que nos va a secuestrar la noche en mitad de un descampao. Mucha gente porque los campos comienza a dar muestra de su fruto, se ven inundados de colores, de olores. Muchas son las sensaciones que la primavera despierta. También dice que la sangre altera. Pues claro que sí, carajo, si la primavera es vida, colores, olores, sonidos, de los pajarillos, de la gente que está a gustito. Ayyyy que bien, que la primavera ya llegó. Ahora toca lo que debería tocar desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de cada año: tratar de disfrutar de cada momento, tratar de que los que están a nuestro alrededor disfruten con nuestro disfrute, tratar de que la vida recobra su importancia en su total plenitud, intentar que todas aquellas personas a las que queremos y apreciamos se den cuenta de que ese sentimiento está motivado porque ellos son como son y porque están donde tienen que estar.
Si la primavera la sangre altera, ya se por qué siento en mis venas un cuchicheo permanente. ¿Seré hipertenso?