He de confesar sin pudor alguno que hoy no quiero ser trascendental ni cascarme mi cabecita para escribir esta paginilla de mi diario. Hoy tocan las matemáticas otra vez, ¿o son jeroglíficos tal vez?
Ayer, tras comer a toda prisa para poder recoger un poquito la casa y preparar la mochila me voy a la pista de atletismo donde suelo entrenar. Como casi siempre, tenía que volver rápido porque a las 7 y pico había quedado con mi cliente más fiel para darle su masajito quincenal.
El plan previsto era: Cto. + 3 x (1000/3´42´´ + 1000/3´42´´ + 500/1´51´´) rec: 2´30´´ y 5´ + 10´ Cc.
La leyenda del jeroglífico al final.
Llego me cambio y comienzo el calentamiento. Caen las primeras gotas. Ya verás que se me chafa el entreno, pues hacer las series con lluvia no me importa, pero parar en las recuperaciones con todo el cuerpo chorreandito no me hace mucha ilusión. Así que acorto el calentamiento y me dispongo a hacer las series.
Hace un viento terrible en una de las curvas que me obliga a achuchar para no perder el ritmo, lo cual hace que se suba el pulso y el cansancio haga mella antes de tiempo. Del mismo modo, siento las piernas hinchadas, más cargadas de lo habitual. Afortunadamente voy haciendo las series más rápidas de lo previsto, 3´40´´ - 3´40´´ -´1´47´´ - 3´39´´ -3´40´´ - 1´45´´. Antes de mitad del entrenamiento me voy plantendo si acabarlo habiendo completado los 2/3 o tratar de seguir. Como el componente psicológico es bastante importante y es bueno forjarse en la adversidad pienso que hay que acabar lo mejor que se pueda y ya está. Este es un punto en el que te planteas tantas cosas que no sabés ni que pensar. Estás ahí sufriendo sin más obligación que la que uno mismo se impone. Piensas que estarías mejor en casita, leyendo, tomando algo calentito. Pero no, estás ahí sufriendo, pasando frio o calor, con lluvia, sudando como un pollo, la cara desencajada por tratar de mantener el ritmo. En fin, no se si será masoquismo, fuerza de voluntad, espíritu de superación, pero ahí estaba, así que decido acabar en plan campeón. Finalmente me salen un par de ellas más lentillas, pero las acabo. Más cansado que casi nunca, pero ahí está. Tras la duchita te quedas satisfecho y muy contento por lo que has hecho, así que el ego se te sube a la chepa que pa qué.
Tras las consiguientes prisas y llegar al mencionado masaje, el mismo se me pasa bien rápido escuchando al matrimonio hablar de cuándo ellos aprendieron a leer y a escribir, de cómo ella tuvo que aprender para poder contestar las cartas que su esposo le remitía desde su cuartel donde cumplía el servicio militar, de cómo el hermano de ella tuvo que servir a la patria en el frente de Madrid, luchando con hermanos, primos y vecinos. Es que mi cliente tiene 79 años y yo le tengo que recordar cuándo voy o no voy a darle el masaje. Y ella queda tan contenta. Anda que la relajación que se me queda al llegar a casa habiendo cumplido mis deberes.

Salud y buen día
P.D. Lo edito para incluir la leyenda:

Cto.: 20´ de trote suave para calentar musculatura, articulaciones, etc.
3 x (1000/3´42´´ + 1000/3´42´´ + 500/1´51´´) rec: 2´30´´ y 5´: 1 km en 3 minutos y 42 segundos + 1km en 3 minutos y 42 segundos + 500 metros en 1 minuto y 51 segundos, recuperando dos minutos y medio entre cada serie. Eso repetido 3 veces recuperando 5´ entre cada vez.
10´ Cc:10´ de trote suave para descansar.
Ahora sí