Creo que he acertado al cambiar el título de la página de hoy antes de editarlo, pues en principio se iba a llamar "Síndrome de los pezoncillos sangrantes" o, para denominarlo de forma científica "Picantonus Rascatur Tetilla Sindrome". No los voy a definir aquí porque es muy temprano y puede resultar algo escatóligo.
A este paso voy a tener que dibujar mi rincocito de verde, pues me acusan de escribir posts eróticos...
A lo que voy. Ayer tuve un día desatrozo entrenando (no os preocupéis, no me voy a enrrollar con logaritmos nepperianos ni de Bollullos...)Tan sólo fueron 80 minutos. Tenía que haber hecho 10 más, pero desde mitad del entrenamiento venía notando cierta molestia en los dedos pequeños de los pies, tipo rozadura.
Resulta que para entrenamientos de ese tipo, cuando tengo que hacer más de 1 hora, me pongo vaselina en los dedos de los pies y en parte de la planta para evitar rozaduras con los pliegues de los calcetines o con las costuras de las zapatillas. Más de una vez he llegado a casa con unas ampollas de aúpa, que me he tenido que reventar con una jeringa y poner betadine en su interior. Del mismo modo, me pongo vaselina en los pezoncillos para evitar las mismas consecuencias sobre tan delicada y sensible zona (es que tengo unas tetillas mu sentimentales...). Ayer hice lo propio en los pezones, pero no en los dedos, por lo que hoy tengo una ampollitas pequeñas en los deditos chicos de los pies. No irán a más, menos mal que paré a tiempo. Afortunadamente, hace tiempo que no tengo contratiempos en los pezones, pues he llegado a acabar el entrenamiento con dos manchas rojas en el pecho, sí, sí, me han llegado a sangrar los pezones. No os podéis imaginar cuanto escuecen cuando estás bajo el grifo de la ducha, ozú, ozú. A veces las molestias me han durado varios días. Vamos, ni con mimitos me desaparece. Es por ello que en mi mochila siempre hay un tubito con vaselina, que no me puede faltar. Por fortuna, en los pies no me hacen tanta falta, pero esta semana tendré que extremar las precauciones, sobre todo de cara a la carrera del domingo.
A colación de la misma, el entrenamiento de ayer dejó en mí una desazón que no veas. Tuve muy malas sensaciones, no me adaptaba al ritmo (y eso que era asequible), estuve con flato durante cerca de 40 minutos, me notaba pesado. A consecuencia de eso llegué a casa más mosca que Jeff Goldblum. Me entran ganas de bajar mis pretensiones de cara al domingo, pero para eso ya veremos cómo entreno esta semana, que es de relax y recuperación.
No se si recordaréis el tema del Corte Inglés que mañana van a abrir por aquí cerca. Pues resulta que ayer se firmaron todos los permisos y parabienes para que mañana el gigante del consumismo pueda abrir sus puertas. ¿Adivináis a quién le tocó redactar un informe y la Licencia de 1ª Ocupación del edificio? ¿No se puede alegar objeción de conciencia?
Salud y buen día