He pasado estos días de puente en Madrid para hacer bulto, pues con tantos madrileños en mi tierra aquéllo se iba a quedar medio desangelado. Bueno, no tanto, pues el pasado domingo se disputó el Maratón Popular de Madrid (Mapoma). Tomaron la salida 13.000 corredores que, junto con sus familiares, animadores, espectadores, etc., dieron un colorido especial a las calles de la capital.
Yo no disputé el maratón ya que llevo un mes sin entrenar y no era plan. Sí que acudí a la hora indicada a la puerta del edificio de Correos donde nos juntamos foreros de toda España para tomarnos unas fotos y charlar un rato. Por si acaso, me llevé los trastos de correr ...Saludos, fotos, más saludos, conoces a gente nueva, nervios, risas.
Para no enrrollarme mucho, diré que al final me puse en mallas cortas y camiseta de tirantes y tomé la salida con mi compañero Emilio y su amigo Antonio. No se asuste nadie, por favor, que sólo hice 18 de los 42 kms. No estoy escribiendo esto para contaros lo que yo hice, sino para hablar de todos aquellos corredores y corredoras que afrontaron esa carrera con algún objetivo.
Un maratón es una carrera de 42 kilómetros y 195 metros. La gente se la toma de multitud de formas, de tantas como corredores hay. Muchos quieren tan sólo acabarla para saborear lo que supone la experiencia (ese fue mi objetivo el pasado 26 de febrero en Sevilla), otros quieren mejorar sus marcas de otros años, otros quieren disfrutar, muy pocos (4-5) salen con la intención de ganarla para conseguir varios miles de euros que les vendrán muy bien para mantener a su familia allá en África, fundamentalmente Kenia y Ethiopía, otros muchos desean ayudar a un compañero (esa era mi ilusión el pasado domingo). En fin, para gustos, colores.
Los primeros invierten en torno a 2h10´ para acabar la prueba. Una décima parte consigue bajar de las 3 horas. 9 décimas partes invierte entre 3 y 6 horas. Sólo hace falta imaginarse lo duro y difícil que es correr 1 hora seguida sin pararse para asimilar la ardua tarea que se necesita para terminar un maratón, da igual la marca que se haga. Muy pocos entrenan 12-13 sesiones por semana. Muchos entre 4-6 días a la semana. La mayoría no pasa de 3 días. Por este motivo no me queda más que admirarme por la capacidad de sacrificio, el espíritu de superación, la fuerza de voluntad que se necesita para acabar un maratón. Hace falta imaginarse que cualquiera es susceptible de sufrir un dolorcillo, una molestia, un calambre, un flato, cansancio, desmotivación, en cualquier momento de la carrera. Algunos deciden que hasta ahí han llegado y se retiran. Pero la mayoría no lo hace. Muchas veces es un error, pues se puede conseguir agravar la lesión o el problema. Pero otras muchas veces la persona que se enfrenta a esa adversidad y que ante la duda decide tirar para adelante y luchar está demostrando unas cualidades como persona y como deportista ciertamente admirables. Cuando tu cuerpo no puede más, como cuando un coche se queda sin gasolina, es la mente la que te tiene que impulsar. Es la capacidad de determinación la que te da alas, la que te dice: venga, otro kilómetro más, bebes agua, comes algo y te recuperas. A veces ni comiendo ni bebiendo, pero ahí sigue, dale que te pego. Un kilómetro tras otro, intentando que el ánimo de los espectadores te empujen, te ayude. Y te ayuda, qué duda cabe, lo que se agradece enormemente. Se te pasan decenas, centenas de imágenes por la cabeza, recuerdos, días de entrenamiento, la idea de que estás preparado, que tú puedes. Se llega a sentir escalofríos por el cráneo (doy fe). Me paro, me paro. No, venga, otro más, qúe sólo faltan 3 kilómetros. Los kilómetros se convierten en millas, en kilómetros cada vez con más metros, como aquella enamorada que desea que pasen los días para poder sentir los brazos de su amado y los días se tornan semanas, los segundos en horas. La gente te grita, a veces ni oyes, vas con una idea en la mente grabada a hierro vivo. La meta, tengo que pisarla. Si llego ...... Comienzan las promesas, te acuerdas de todos, no te acuerdas de nadie. Hasta comienzas a creer en Dios, o en Alah, o en ...cada uno se busca un pequeño recurso para que no decaiga el ánimo, para que a tus mortecinos músculos les llegue un suspiro de aire, para que tu corazón pueda seguir cumpliendo su misión. La tuya es perseverar en el intento. Se consigue, aunque no siempre, claro, pero a todos les queda la sensación de que son personas especiales, todos lo somos sin duda, pero ese día te creces, te haces más grande.
Crees en tí.
Ahí está la clave. Creer en uno mismo. A veces no creemos en nosotros mismos ni siquiera con el apoyo de los demás, pero está en nosotros, en nuestro interior, como todo. Y es aplicable a todos y cada uno de los ámbitos de nuestra vida, así que ...
Ale, salud y buen día.

Zarem
2 may 2006 | 02:18 PM
Ya te he dicho otras veces que cuando hablas de correr trasmites la idea que tengo yo de cómo se debe afrontar la vida... una vez más has conseguido plasmar mi forma de pensar a través de ese deporte. Besicos (por cierto.. he arreglado los coments de annuey.. creo.. ;-))
Franfri
2 may 2006 | 02:30 PM
Que me gusta que coincidamos en tantas cosas, por dios, me encanta. Es que si no tenemos esa actitud ante la vida, mal nos va a ir.
P.D. voy a annuey a ver
Un besazo.
Kotinussa
2 may 2006 | 05:10 PM
Saludos, Fidípides. Para una persona tan poco deportista como yo, sóis auténticos héroes. Creo que yo no sería capaz de correr así ni para salvar mi vida.
P.D.: Cuando te vayas a comer ese magret de pato con salsa de grosellas, avísame. ¡¡¡¡Me encanta!!!!
Lune
3 may 2006 | 10:44 AM
La verdad que yo soy malisima para correr ...
Pero siempre me ha gustado comparar la vida, con una de mis grandes pasiones, el trekking.
Con el esfuerzo, y a veces desesperación, que supone llegar a la cima, tras horas y horas de andar.
Y en lo horrible que se transforman a veces esos últimos kilometros, cuando ya casi lo tienes y aún así te parece tan lejano.
Pero la satisfacción interior de conseguirlo, ya sea llegar a una cima o cruzar una meta ...
Nadie puede quitarte eso, porque nadie sabe lo que has sufrido para conseguirlo.
Y es que para mi en el deporte, se esconden grandes secretos para las lecciones de la vida.
Y es que a veces, tras una de esas carreras o una gran ascensión ... Es más fácil darle vericidad a la frase de que nada es imposible.
Ya sea para la vida o para un resultado.
Un besazo.
PD. Y lo grande que es ese suspiro de : Lo he conseguido.
Franfri
3 may 2006 | 11:01 AM
Lune, princesa, difícilmente se podría haber descrito mejor lo que supone conseguir una meta, sea del tipo que sea. Es que eso te aporta tanto, te llena de una forma que no es nada fácil describir, y mucho menos que los profanos o la gente ajena lo pueda llegar a comprender.
Así que sigue luchando, no desesperes en el intento.
Un abrazo
volviendoami
3 may 2006 | 12:50 PM
¡Viento en popa a toda vela! ;p
Me canso sólo de leer tado lo que correis en la maratón.. ¡Dios mío! Me aplicaré los consejos para otras áreas de mi vida :D
1 besico
Sobreviviré
4 may 2006 | 10:38 AM
Como el propio nombre de mi blog indica, soy una superviviente nata, mi vida es una carrera donde intento ir alcanzando metas, cortas eso sí, pero son mis metas y como bien has dicho, creo en mí, sí, tengo muchísima fé en mí misma y sé que iré consiguiendo mis objetivos, mi propia superación y el bienestar que esto aporta!. He disfrutado de lo lindo con este post!!
Besos agotados Franfrifrun!!!
mentacalida
5 may 2006 | 04:19 AM
Maraton y competencia de algunos,
Para otros la satisfacción de probarse a si mismos que hicieron el intento sin importar el resultado solo por participar.
Si miraramos la vida como intentos de lograr metas poniendo en ello todo el esfuerzo,seguramente fracasariamos menos.
Un abrazo!
Menta
Malamala
6 may 2006 | 12:12 PM
Es una hermosa y cercana descripción del deporte de larga distancia, una vez más, te digo que puede aplicarse a lo que es la vida, coincidimos plenamente. Y una vez más, te digo, amigo, que me lo apunto y me lo intento aplicar, es toda una enseñanza y ejemplo.
Me gusta mucho cómo te tomas la vida, muchísimo.
Franfri
6 may 2006 | 07:09 PM
Una actitud a desterrar es la derrotista. No nos lleva a nada, o al menos a nada bueno y/op positivo, tan sólo consigue hundirnos más y pisotear nuestra autoestima, una de las armas más válidas y necesarias para poder ver esta vida con los ojos que se merece, para hacer que la vida sea una aventura que nos aporte todo lo necesario para que cuando llegue el momento del adios podamos decir: he vivido.
Malamala, me encanta verte por aquí, tal vez más de lo que te imaginas.