Acabo de llegar de tomar unas tapitas cerca de casa, un lugar donde puedes comer bien y a precios desconocidos en esta nuestra Costa del Sol. Mientras comíamos y departíamos entraron 3 hombres, de edad que iría entre 33 y 37 años. Venían solos. Los tres están casados. Son todos del pueblo. Ya sabéis que aquí nos conocemos tod@s, o casi. He dicho que venían solos, sin sus esposas, claro. Ellos venían a tomarse unos vinitos, unas cervecitas. Ellas, que viven cerca, estarían preparando la cenita, charlando, cuidando a los hijos (las 3 parejas tienen ...). Ellos, tan tranquilos, abriendo el apetito mientras ellas hacen lo que estén haciendo.

Cierro los ojos. Invierto los papeles. Llegan 3 mujeres, de treinta y tantos años. Casadas las tres. No vienen sus esposos. Suena un móvil. Ella contesta: sí, sí, pero si acabamos de llegar. Ahora vamos. Sigo con los ojos cerrados. ¿Se les estará quemando la casa, el aceite de los boquerones o la ropa de la plancha? ¿Tal vez la cervecita no está fresca? Niña, hielooooo. Mecagoentó.

Vuelve a sonar el teléfono. Antes de descolgar: otra veeeeeez. Suenan de nuevo Andy y Lucas: en tu ventanaaaaaaaaaaaaaa. Venga, le contesto: id preparando algo, que ya vamos. Niñaaaaaas, venga, daos prisa, que esta gente no pueden vivir sin nosotros. Ayyyy, qué bonito es el amor.

Sí, precioso. Ese amor, una maravilla caracolilla.

No se, no se qué pasa. Hoy, en 2006, existen los mp4 (que no se qué es), la Psp, los jom sinema, el d uve d, los móviles blu tu (dientes azules?), los coches con gps, los sillones con masaje, intenné, cámaras güeb, manda huevos. Evolucionamos, progresamos, crecemos, maduramos.

Perdón. ¿Maduramos? Déjame pensar, María Antonieta. Bueno, los albaricoques maduran. ¿Maduramos los hombres? Seguimos siendo posesivos, irrespetuosos, escaso de educación, de civismo, de cariño, de solidaridad. Seguimos siendo celosos. ¿De qué, por qué, para qué? En estos días, mitad de 2006, seguimos queriendo hacer de nuestras parejas una posesión, una adquisición, un bien patrimonializable sin derecho a reciprocidad total. Por supuesto. Yo puedo llegar del trabajo y quedarme en el bar tomando unas cervecitas y unas tapitas. Tal vez haya que recoger la ropa, plancharla, aduyar a los niños con los deberes, jugar con los niños, charlar con la esposa, preparar la cena, quitar el polvillo. Tal vez. Como ella no me dice nada, en cuanto acabe aquí voy allí. Me ducho (bueno, igual no), me pongo cómodo, veo el fútbol o Maracaná no se cuantos, y el CSI. Mmmmm, la cenita rica. Qué güena eh mi mué, cuanto la quiero (pero no se lo digo, no se lo vaya a creé). Venga, a la cama que mañana madrugo. Ayyy, me apetece un polvete. A ella le duele la cabeza. Ozú, chiquilla, siempre iguá, pero si estás todo el día en la casa, ¿cómo vas a estar cansada? Anda, anda, en el andamio te querría yo ver a tí ... Venga, 3 días sin hablarte, por desconsiderada.

¿Qué? ¿A cenar con tus amigas? ¿Y la ducha de los niños? ¿Y la cena de los niños? Que tengo la ropa del trabajo sin planchar. Venga, ahora te pongo mala cara. Sí, sí, ve a la cena, que no pasa nada, no te preocupes, pero esta te la guardo, te la cobro con intereses. Hola nena, ¿cómo lo estáis pasando? ¿Estáis solas? ¿A qué hora tenéis pensado venir?

¿Cómo que llegaste a esa hora? Eran las tantas. Claro, luego estás cansada y nada de nada. Normal, todo el día de cachondeo con las amigas. ¿Y a quién vísteis? ¿Estuvísteis con alguien conocido? ¿Bailásteis? Mira, que yo me entero de tó. Bueno, mañana me voy con los del furbo a ver el partío. Si ganan nos quedaremos de cervecicas. Si pierden, también, así se digiere mejor la derrota.

Todavía existe gente como esos 3 conocidos de los que hablaba hace rato. Gente joven. Gente sobradamente preparada, la Generación ---? Todavía seguimos actuando como miles años ha. Aún somos más trogloditas que astronautas, aunque tal vez los prehistóricos fuesen más liberales que nosotros. Sigue existiendo gente que protege su vida, sus intereses, sus momentos de ocio muy por encima del respeto al prójimo, a la persona ¿amada? Esa misma gente sigue desconfiando de la esposa, de la sufrida mamá. Un amigo, er pillo, decía el otro día que existen muchas parejas rotas. Habría infinidad de motivos, pero la desconfianza y la falta de respeto son muy comunes. Siguen existiendo demasiados hombres celosos que hacen de esta lacra un arma arrojadiza, un germen de conflictos, de problemas, de rivalidades, de motivo para no mirar a los ojos a tu pareja, de no regalarle cada día unas lindas palabras, un te quiero pleno y sentido. Me sigue pareciendo mentira que sigamos sin dejar a las mujeres la libertad que se merecen, no por ser mujeres, ni siquiera más libertad que la que nos merecemos nosotros. Tan sólo libertad. Confianza ciega. Fe. Respeto. Creencia. No en una divinidad, sino en la persona con la que compartimos la vida, el día, la noche, las alegrías, los llantos, los esfuerzos, los sudores, los placeres.

No nos convirtamos en cangrejos. Caminemos hacia adelante. Abriguemos el mútuo respeto. Creo que es bien merecido.

Un saludo.