Muchas veces oí de boca de mi madre esa expresión, la que concluye el título de esta entrada de hoy: Ay, Fran, hijo, pareces una cruz roja ambulante. Desconozco a cuento de qué se me ha venido a la cabeza, o tal vez porque alguna cicatriz de la misma está tirante y me duele, pero me he acordado, lo siento, AIMZORRIN.
Puede que sea fácil deducir la relación entre la primera y la segunda parte del título, pero me permito el lujo de explicarlo.
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Todo se remonta, aproximadamente 32 años y varios meses atrás. El parto está siendo difícil. Señora: usted tiene placenta previa, el que su hijo nazca sería como poder coger la luna con sus propias manos. Pues el Franfri nació, y ya de bebé cada vez que levantaba la vista al cielo una vez que el sol se iba a dormir en Mijas alzaba los brazos hacia la Luna pidiendo cogerla con las manos. De eso no me acuerdo porque me lo han contado.
Tampoco recuerdo la vez que, viviendo en un primero, la mamá dejó la puerta de casa abierto, y el niño salió gateando, dejó atrás el rellano y se lanzó cabeza abajo hacia el fondo de las escaleras, dando tumbos y volteretas. Tal vez el golpe contribuyó a que no me acuerde. Tal vez se deba a mi corta edad de entonces.
La amnesia también me impide acordarme de la vez que, mientras esperaba a que no se quien hablara por teléfono, Franfrito se pegara una mamporrazo contra el piso de una cabina telefónica de las de antes, con suelo metálico y puerta semiautomática. Ni siquiera ahora estoy seguro de cuál de mis estigmas es fruto de aquella correría.
Dicen las malas lenguas que estaba Franfri muy a gustito en su carrito de bebé, disfrutando del panorama (tal vez de las suecas de entonces) cuando su hermana mayor se monta en la parte atrás del carrito y catapulta al pobre bebé, quien, a modo de pedruzco contra un castillo medieval, cae en el suelo, estando a punto de provocar una reedición del gran terremoto de 1906 en San Francisco, pero versión costasoleña.
Como siempre me gustaron las obras, las distintas construcciones, andaba un servidor con Pedro "el cagón" (cuyo apodo obedecía más a su incontinencia intestinal que al susto a montar en avión) jugando junto a la edificación que unos meses después iba a ser nuestra casa. Pedrito tenía una machota (martillo más bien grande, para romper sobre todo), Franfri el cincel. Pedrito estaría pensando en las musarañas. Me cago en las musarañas. Zaaassssss, el dedo corazón de mi mano izquierda se va a la misma puñeta. Doctor, mire a ver qué puede hacer en el dedo de mi hijo. A ver... Marifeli, no se puede hacer ná, un vendaje y ya está. Mecagoentó. Ni un punto de sutura, ni dos, ni ná. Claro, así se me quedó el pobre deo, que se parece a la nariz de Gerard Depardieu (yo le llamo mi dedo sexual, incluso antes de que apareciera el anillo del amor).
Recreo en el cole. Juegan al pilla-pilla o rejunta toros, que es lo mismo, pero al pillar a uno se la queda contigo, y así hasta que se pille al último. La niña guapa del cole va detrás de Franfri (en el juego, no en el amor) y como no le puede atrapar de la camiseta le da un empujón en la espalda. Cataclán, el Franfri se queda postrado al muro de hormigón, con la mejilla a modo de Miró en cuarto de baño de Juan Antonio Roca. Sangre y más sangre. No pasa ná, esto con unos cuantos puntos se quita. De buya (¿o es bulla?) para el ambulatorio. Es que hay amores que matan.
Mismo colegio. Mismo patio. Horario de tarde. El profesor sale de clase y va a la dirección. Se monta la de San Quintí en el aula. Agui, vete a vigilar en la puerta por si viene Don Pedro. Venga, voy. Y fui. Que viene, que viene. Me doy la vuelta, encaro el pasillo del edificio, comienzo a subir las escaleras y anda la hostia, me resbalo y me quedo adosado al filo de un escalón. Otro derroche sanguíneo. Otra vez para el ambulatorio. Vamos, que casi puedo ir ya solo. Otra muesca de guerra más.
Están los de siempre jugando en la carpintería de Juanito. Corren, saltan. Juegan al escondite entre tablones, maderos, puertas. No se a santo de qué les da por estar quitando tablones de un sitio y poniéndolos en otro. Cosas de niños. Fran se despista, que vaaaaaa. Buaaaaggggggg, un tablonazo en la cabeza. A sangrar. Me toco la cabeza, me chorrea la mano de sangre. Tiro petao para casa, a 300 metros. Allí no hay nadie. Mierda, estarán en casa de mi abuela Juana (más cerca del lugar de los hechos), media vuelta. Llego entre carreras. ¿Qué ta pazao, hijo? Nada mamá, es que estábamos jugando y ... Otra carrerita más para el ambulatorio. Os lo juro, sentí unas cosquillitas más guays mientras me echaban los puntos. Me pasó lo mismo cuando me los quitaban (¿Por qué se dirá "echar puntos ...?).
Mes de octubre. Vamos a buscar almencinas (no se admiten preguntas sobre qué son, lo puedo explicar pero no científicamente), que son un fruto que parece una caca de cabra, pero que es muy carnoso. Tiene un pellejo negro por fuera y su carne es amarilla por dentro. Cuando la chupas, te quedas con el hueso, que se solía utilizar para introducirlo en una cañita bien cortada, con agujero a ambos lados, y gracias a un fuerte impulso de tu boca, salía el hueso disparado. Vamos, para saltarle el ojo a más de uno. Estaban Franfri, Pedro "el cagón" e Isa "la melliza", hermana de Pedrito, a la que le decíamos la melliza porque tiene una hermana, Yoli, de la que es melliza. Subidos a un árbol, arrancan ramas para poder coger las almencinas. Pedro arriba. Franfri debajo, también sobre el árbol. Isa recepcionaba las ramas para ir cogiendo el fruto. Franfri tenía la mano izquierda en una rama superior, para no caerse claro. Pedrito estaba cortando con un machete la misma rama. Pobrecillo, debería haber ido antes al oculista. Tomaaaaaaaaa. Ayyyyyyyyy, Franfri siente un súbito golpe en la mano izquierda, como cortante. Se baja del árbol estrepitosamente, se mira el dedo corazón de la mano izquierda. Le tiembla. Le brota la sangre de una rajita que va desde el origen de la uña hasta el inicio de la tercera falange o falangeta. No pasa nada, que no llegue la sangre al rio. Esto se envuelve y ya está. Se para el temblor del dedo. Arriba del árbol otra vez. A seguir. El mismo tío, la misma mano. No jugamos mucho más. Casi me alegro, no tendría dedo con que escribir letras como la e, d, c, en el ordenador. Desde que fue al servicio militar Pedro lo pasa mal. Las drogas le pasan factura, la esquizofrenia le hace estar más ausente de este mundo que del otro.

Febrero de 1988. Hoy toca partidillo de lo que sea en clases de atletismo. Mientras estoy de suplente le pido al Deio (su nombre era Dale, su apellido no se, pero tiene que ser algo acabado en o). Me pongo a saltar aceras y demás alrededor del colegio. Me dispongo a saltar un escalón. Voy muy rápido. Freno. Esta bici es más guiri que el dueño. Los frenos los tiene cambiados. El de la izquierda es de la rueda de atrás, el de la derecha el de delante. Aprieto el de la derecha. A la mierda, Franfri arrastra la barbilla por el suelo, por pidras, chinas, arena. Más sangre. Me resulta familiar. Al ambulatorio. ¿Qué pasa, doctor? Aquí estamos. Anda, por favor, intente que me quede una cicatriz bonita, que igual puedo hacer de matón en el cine cuando sea grande. Está difícil. No se pueden coser bien los dos extremos de la herida. Mierda de nuevo. Franfri no puede correr la carrera del Día de Andalucía en Marbella. Va a verla, se le ponen los dientes largos. A ese le podía haber ganado. Se pierde los carnavales, en los que iba a ir disfrazado de negrito, pero con ese esparadrapo blanco en la barbilla no pegaba. Cambio de guión. Franfri es cazador de negritos, con escopeta de perdigones y todo. Varias semanas después hay que volver a coser esa herida. Bueno, casi me llego a parecer a Kirk Daglas (sí, el padre de Michal Douglas).
He perdido la cuenta. Pero han habido más, sobre todo gracias a la bicicleta. Una cruz roja ambulante decía mi madre. Tengo más cardenales que El Vaticano (con la Iglesia hemos topao), más cicatrices que las paredes de una celda carcelaria.
Digo yo: son cosas de niños. Hoy día están a salvo. Con la pleiesteichon tan sólo pueden salir cicatrices en el cerebro...
Salud y buena tarde. Me voy a correr (no orgásmicamente, sino a practicar la carrera a pie, ayyyy, malpenzaos)
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¿Os acordáis del gorrión de hace un ratito? Siempre me sentí así, libre, como me siento todavía.

Marta
15 jun 2006 | 06:36 PM
Madre mía Fanfri... eso es memoria aunque digas lo contrario.
Con algunas, y sé que está feo reirse de las desgracias ajenas, casi me muero de la risa. Jejeje...
Yo también tengo (y muchas) de las mías. En casa lo que se decía de mí es que era torpe (demostrado empíricamente en más de 100 ocasiones) y que tenía la cara como un mapa.
Que tierno...
Pero eso me hace pensar que soy de huesos fuertes, ahora que veo a mi hermana con la pata chula. Y tocaremos madera!!
Me ha gustado el post! Y he flipado con tu luna... por Dió! Zi me zale un bebo azí me da un patatú!
Besote graaaande Cruz Roja.
patrus
15 jun 2006 | 07:02 PM
jomío por dió!! yo no sé como aun estás entero... pobrecillo! to lleno de pupitas... jejejeje... yo solo tengo una marquita de una vez que me caí de la bici y otra mini de una vez que me clavé una tijera en un dedo (sangró mucho... jejeje) pero comparado contigo vamos en una cama de rosas.
Ten mucho cuidao no te me vayas a lesionar los dedos que luego haber como nos escirbes estos pedazo de posts, cuídate mucho :-)
Un besote.... bandera suiza pero con los colores del revés o del verrés o como sea jajajaja!
P.D: Franfri, en serio, nunca te has planteado escribir un libro con tus memorias?.... seguro que sería un Best Seller.
Marilia
15 jun 2006 | 07:07 PM
Tu amigo lo que quería era ponerte el dedo como ET... O todavía no habían hecho la peli? No será que golpecito a golpecito te quería eliminar? Menos mal que érais amigos...
Vamos, tú solito me dabas de comer... El médico sería como de la familia, no?
Sí, dices que son cosas de críos, pero tú hacías por 10 juntos.
Yo también tengo mis cicatrices, muchas, pero no sé de qué, porque yo era una niña mu güena. Será por mi piel sensible, como toda yo, que cualquier cosita le deja huella.
Muy bueno lo de las cicatrices del cerebro (si es que les queda cerebro, porque con la pleisteichon lo tendrán atrofiao)
Un besito, que dicen que los besitos lo curan todo...
Nuska
15 jun 2006 | 08:23 PM
Franfi, has hecho que me ponga a contar "mis cictraces de guerra" pero muy por debajo de las tuyas si que has tenido una infancia movida y de color rojo pero intensa y vivida ;) jajaja y buenísima la expresion de tu madre.He estado leyendo el post con una sonrisa en la boca imaginandome cada una de las situaciones descritas por ti chiquillo la verdad que si como ha comentado Patrus piensate lo de escribir un libro de tus memorias tendrías algunos compradores incondiconales del libro. Gracias por compartir tantas cosas en tu blog con nosotros.Chao cuidate que te vaya bonito.
Zarem
15 jun 2006 | 10:21 PM
Quillo!! Qe dezastre eré! Yo como te imaginaras.. no era torpe de chica... que vaaaaaaaa!!! jajaja. Y eso que dicen de mi ahora son habladurias!! jaja. Me ha encantado este post y he sentido ternura por el Franfri niño ;-). (Seguro que era correr y no "correrse" :-P). Besicosss
abril
16 jun 2006 | 01:12 AM
Reconozco que el titulo me habia dejado igual, no entendi lo que querias decirme, luego leyendo el post lo he comprendido.
Y perdona, pero me estoy muriendo de la risa, salvo el capitulo en el que tu hermana hizo de catapulta contigo ( ese me ha puesto los pelos de punta) en los demas me muerto de la risa,ja,ja,ja...es que tienes una forma de contarlo que es para morirse de la risa.
Y la foto final, preciosa, me encantan las fachadas blancas llenas de geranios, tipico andaluz, pero es que a mi Andalucia me pierde.
Mil besos.
Spirit
16 jun 2006 | 02:16 AM
Cagoen la leche Franfi... a ver si llevamos más cuidao y los otros tb...
Y eso, que se siempre libre, que la libertad es el mejor regalo que te da la vida junto con vivirla;)
Cuídate, besos y un big abra:
Alma;) (f)
Noa-
16 jun 2006 | 08:16 AM
Cosas de niños que parecen de goma decía mi abuela cuando me caía y esas palabras hacían que al levantar ya no me doliera nada.
Saludos
Ojos Verdes
16 jun 2006 | 09:25 AM
Me suena, me suena... Vamos, que tú y yo debimos tener una infancia parecida... Aunque debieron doler en su momento, me he reido bastante... si es que...
Estoy pensando que qué suerte la tuya, al menos tu madre te llevaba al ambulatorio. La mía me daba un cachete nada más llegar a casa (por haber roto los pantalones, o las bambas...) y luego me metía en la ducha, y alá! frota que te frota con la esponja, sin anestesia ni ná.
Como la cosa va de "niños" cualquier día de estos nos podemos poner a comparar cicatrices... a ver quién tiene la colección más grande!
Un besazo
PD) Ahora que lo pienso de mayor colecciono otro tipo de cicatrices, cuchillos, quemaduras, cristales, latas... menudo desastre de mujer.
Yo
16 jun 2006 | 09:43 AM
Buenos días
ja,ja,ja,ja,jaaaaaaaaa...me parto.
Tela con el dúo de málaga entre "er pillo"y ahora "er pupas" estamos apañaosss.
saludines a tod@s.
SIBILA
16 jun 2006 | 10:33 AM
Jolin Fanfri, estabas abonado al ambulatorio o te pagaban comisión por ir? Dios mio!!
Y se puede saber si queda algo del Fanfri originario? Porque te deben haber recompuesto mil y una vez...
Yo ahora recuerdo alguna de mis fechorias...minucias al lado de las tuyas..Y es que yo era de las "niñas buenas de entonces"...(es que era lo que se llevaba, ya sabes)...que ahora también lo soy eh!!
Un besito...y cuidate querido.
Franfri
16 jun 2006 | 11:10 AM
Del Franfri originario queda más o menos lo mismo, salvo unos pocos pelos. Doy Fe.
Ahora mis percances se circunscriben al ámbito domético, cuchillos, fuego, o al deporte, torceduras, ampollas, rozaduras. El ambulatorio no lo piso casi no por necesidad. Sigue en el mismo sitio er joío.
Un abrazo. Feliz fin de semana
Ifritdreams
16 jun 2006 | 11:47 AM
Probrecico.... Lo que te decía en un post anterior... los niños no son conscientes del peligro... menos mal que aún respiras eehhh.
Año 84... voy a casa de mi mejor amigo. Unas escaleras que llevan al cuatro de la azotea donde jugamos. Entre muchas cosas, unas planchas que aislan la casa del frio y la protege de la lluvia. La sorpresa de mi huevo de chocolate cae encima de una de ellas...¿soportará mi peso?...No lo sé y decido probarlo...Hundimiento del techo y mi cuerpo queda colgando, y mis manos agarradas a una cañería. Si me suelto caigo en el salón de la casa. Mi mejor amigo se arrastra y me tiende una mano. Antes de que sus padres suban a "rescatarme", salgo del agujero.
Verano en el sur... playa de la verja. Con mi grupo de amigos nos vamos a la parte del muelle para lanzarnos al mar. Una escalera oxidada. Mis manos en los barrotes de la escalera, pie derecho sobre uno de lo escalones, impulso... pie izquierdo se clava en el tubo oxidado. Cuando me suelto miro el lugar donde me ha entrado un cosquilleo extraño. Un enorme agujero y un hueso que sale...72km hasta el hospital y siete puntos...Y un padre diciendo que no llore por un "rasponcito de nada"...
y Bueeeno, me han venido muchas a la mente.. mi madre decía que era "una matá"... que ya no me quedaba ropa sin parches que ponerme...En fin, una vez más... gracias por tus recuerdos. Un beso muy fuerte!
Wendeling
16 jun 2006 | 03:01 PM
Mi conexión que está de huelga y el blog, que me niega los comentarios...joooo... Bueno, otro intento, que le vamos a hacer.
Me crié en un pueblo, en el que no había horas de vuelta a casa y las cabras, ovejas, vacas, gallinas, gatos y perros pastaban/jugaban/retozaban a su antojo por calles sin asfaltar, así que tengo también mi puñado de anécdotas unidas a mi torpeza y mi mente en otros mundos. Si un día te apetece y buceas por los archivos del blog, puedes encontrarte un enorme topezado contra un muro con una bicicleta (de mi abuelo) a toda velocidad, un arbol del que me negué a bajar, una patada a un muñeco de nieve que se había helado, un bocado a uno de los primeros adoquines de una acera....
Besos de una maia.
Franfri
16 jun 2006 | 03:41 PM
Al hilo de lo que comenta la dulce maia, se me viene a la memoria la vez que fuimos a probar los nuevos frenos de mi bici, Jerbi (Herbie para los anglosajones). Se trataba de tirarme cuesta abajó por el Callejón de las flores. Debía frenar a partir de cierto punto. Cuando llegué a dicho punto, aprieto los frenos y se salen los dos cables. Menudo hostión me pegué con la pared de enfrente. No me pasó nada, por lo que nos pegamos un inflón a reir de la leche.
Jerbi tiene un post futuro para ella solita
trste
16 jun 2006 | 05:31 PM
La verdad me gustan tus posts , pero la negativa de regresarme auque sea una sola visita me hace sentir o intuir que no soy de tu agrado.
Por tàl razon y con mucho respeto me retiro de tus comentantes.
Buen camino para ti y muchos èxitos en tu vida .
Franfri
16 jun 2006 | 05:40 PM
Para trste: Perdona, pero desconozco el motivo que te ha podido llevar a pensar que no eres de mi agrado. No hay nadie que no sea de mi agrado, te lo puedo asegurar. Siempre he tratado de responder con respeto y con el corazón en la mano a todos mis visitantes, así como he tratado de conocer a todos aquellos que hayaís dejado un enlace a vuestro blog. No puedo entrar al tuyo, y es la primera vez que veo un comentario de alguien con ese nick. No se si se trata de algún error, pero si en algo he podido equivocarme, te pido perdón ante todo.
Un abrazo
Kotinussa
16 jun 2006 | 07:50 PM
Y a todos esos accidentes no te olvides de añadir cuando para beber agua poníamos los morros en toda clase de grifos donde vaya usted a saber quién los había puesto antes, cuando compartíamos una Piruleta y muchos virus con cualquier amigo, cuando tocábamos toda clase de porquerías antes de llevarnos las manos a los ojos, a la boca o a una herida... y aquí estamos.
Y los niños de ahora, que son todos "la Dama de la media almendra" con madres superprotectoras que necesitan suscribirse a media docena de revistas (tipo "Ser Padres", "Crecer feliz", etc.) para saber lo que tienen y lo que no tienen que hacer.
Anda que no tiene mérito lo nuestro.
ISABELA
20 ago 2008 | 07:51 PM
NECESITO SABER QUE PASA,,, YO TENGO UNAS CICATRICES EXTRAÑAS EN LAS DOS MANOS POR LA PARTE DE ARRIBA,,D IRAN QUE ESTOY LOCA O ALGO ASI PERO PARECEN A LAS DE UNA CRUXIFICCION HASTA AHORA ME ATREVO A PREGUNTAR ME DI CUENTA DE ELLO HACE DOS AÑOS...