Una de las frases más manidas en el mundo del circo y el espectáculo es la que da título a esta entrada de hoy viernes. Solían anunciarlo así: "El más difícil todavía ...".

Anoche tuve la fortuna, no porque me tocara en la lotería o en el bingo, de asistir a una sesión de El Circo del Sol .

Había visto muchos reportajes, anuncios. Había intentado ir en un par de ocasiones a verlo a Sevilla. Llevan dos semanas en Málaga. Anoche regresé a casa anonadado (como decía el personaje gay de una telenovela que veía mi hermana, o mi madre, o mi abuela, ¿o sería yo? hace ya unos añitos). Me costaba trabajo creer lo que estaba viendo.

Para empezar, me encantó la puesta en escena, el colorido, la música, la mezcla de intérpretes de todo tipo, de italianos a asiáticos del lejano oriente, pasando por el continente africano.

Para acabar con la baba caída, los ejercicios eran de una plasticidad, de una puesta en práctica de quitar el hipo. Eso de ver a tanta gente tan bien compenetrada, con tanta confianza, llevando a cabo unos ejercicios imposibles (al menos eso se podría pensar antes de verlos en persona). Anoche buscaba adjetivos para calificarlo (ya desde anoche sabía que tenía que hablar de tan magnífico espectáculo), pero me podría pasar media tarde enumerando calificativos. Yo me quedaría con grandioso, sin más, sin menos.

Casi siempre se habla de los límites del ser humano. Siempre buscamos llegar un poco más allá, un poco más rápido, más fuerte. Yo, que practico deporte de resistencia, tenía mitificados a ciertos deportistas. Pero viendo lo que ví anoche no me queda más que añadir a la lista a esos artistas. Me admiró ver la capacidad de niñ@s de 12-14 años dominando su mente, consiguiendo que ésta fuese capaz de dirigir cada milímetro de su cuerpo, cada porción de músculo, cada gramo de su fuerza. Esa aparente facilidad para hacer que parecieran muñecos manejados por una compleja máquina electrónica. Esos giros imposibles, esos saltos que dejaban cortos los 360º de la circunferencia. Esa música perfectamente adaptada a cada movimiento.

Los seres humanos tendemos a rendirnos fácilmente, casi a las primeras de cambio. Es muy fácil decir "no puedo". ¿Que no puedo? Pues claro que sí, la capacidad está en nosotros, la cualidad también. Tan sólo hay que creer en ambas, en uno mismo. Eso y la perseverancia, la voluntad, han de ser nuestras armas permanentes. Llegaremos adonde jamás podíamos haber imaginado.

Yo puedo, tú puedes, él puede, nosotros podemos, vosotros podéis, ellos pueden. Doy fe.