La humanidad es la naturaleza humana. O sea, la esencia del ser humano, de tod@s nosotr@s. Pues estamos apañaos, y yo con estos pelos. A mí me da la impresión de que el mundo se va al carajo, precisamente, por la pérdida de la esencia de las personas, de los seres humanos. O me equivoco y las personas no somos seres humanos, igual somos otra cosa.

Cada vez se aprecia más la ausencia de la humanidad en los actos que cada día llevamos a cabo a lo largo y ancho del mundo. ¿Por qué será? ¿Qué lleva a una persona a olvidar que sus semejantes son iguales que él, que ella? ¿Por qué ignoramos que el de enfrente se merece los mismos gestos, el mismo trato, que nosotros mismos? ¿Egoísmo? ¿Pérdida del norte? (esto último se llama estar ehnortao en mi tierra).

Cada cual conseguirá lo que sea vejando a los demás, deshumanizándolo. Puede que con ello se pueda sentir realizado, más hombre o más mujer, más importante tal vez. Lo cierto es que lo único que se consigue es la decadencia progresiva y exponencial del motor de la vida, de la capacidad que debemos tener para hacer de esta sociedad un lugar habitable, un rincón agradable, donde tod@s podamos campar a nuestras anchas sin molestar al vecino, sin incordiar a la vecina. Un poquito de por favor, Nicanor.

¿Nos estaremos conviertiendo en robots manipulados por gigantescos ordenadores? ¿Seremos una generación de portátiles producida en cadena para fastidiar a diestro y siniestro?

Menos mal que soy positivo y optimista, que si no ...

Ala, a comer. Un saludo y buenas tardes