Durante nuestra vida tod@s tenemos sueños, y no me refiere a los de carácter onírico, sino a aquellos deseos de conseguir algo que, según el diccionaria de la RAE, suponen una esperanza difícil de realizarse. Me parece una apreciación un tanto arcaica, pero ahí está. Es ciertamente probable que será cierta para las esperanzas de much@s de nosotr@s, pues a veces podemos desear la consecución de actos imposibles.

Quizá de una u otra manera todos son posibles, aunque tengamos que emplear una elevada dosis de imaginación y potenciar nuestra autoestima, pero quedémosnos con los alcanzables, con los realizables.

Pueden ser materialistas (la mayoría de las veces), de corte romántico, idealista, asequibles, simples en apariencia, que alguno incluso piense que es una exageración denominarlo como sueño.

Lo mejor, la libertad para tenerlos. Cada un@ de nosotr@s tiene la capacidad para elegir cuál es ese sueño anhelado, qué deseo es el que arde en nuestro interior, a qué planeta queremos ir de visita, ¿tal vez a Venus con Mecano?

El carácter, la personalidad, de cada un@ es fundamental. No sólo para discernir entre los sueños, los realizables o no, los imposibles o lo que están al alcance de la mano, tal vez de nuestra alma. Ese carácter nos mostrará si somos más o menos realistas, idealistas en exceso o personas conformistas. Cada uno elige su meta, por lo que también habrá de ser capaz de ponerse en marcha por el camino adecuado, acertado.

Un sueño puede ser el no va más, algo que para nosotros nos puede aportar la felicidad absoluta (falso, pero en el mundo de los sueños todo cabe), por lo que una empresa de tamaño calibre exigirá una entrega proporcional. Habrá que poner todo el empeño, toda la carne en el asador, los cinco sentidos, quizás también el sexto: la entrega, la determinación, la creencia en tus posibilidades, en tu energía, en tu buen hacer, en tu luz, en tu espíritu, en tu corazón, el motor de la vida, de las relaciones, el alma de los actos, la chispa de la potencia aristotélica.

¿Acaso tu vecino va a pelear por tus sueños, por tus esperanzas? ¿Tal vez cabe esperar que te los entreguen a domicilio cual pizza barbacoa por un chaval en moto?

No. Los sueños están ahí, ante tus ojos, frente a tu corazón. Bombardea energía positiva, despliega las alas y cabalga entre las nubes a modo de Pegaso aventurero. Pon toda la carne en el asador. No te arrepentirás. Lo agradecerás, te acercará más a esa felicidad añorada, que puede que no sea infinita, pero sí que te dará unas dosis de vida que te harán sentirte agradecid@ en esta vida.

Qué malucos suelen ser los domingos a esta hora, sobre todo si mañana tenemos cole o que ir al trabajo. Pero que bien se siente uno cuando tienes ante tí tanta vida, tanto goce, tanta capacidad de amar y ser amado. ¿Será esto un sueño hecho realidad? ¿Será que es parte de la vida y lo único que hace falta es ponerlo en práctica? Hagámoslo. Lo agradecerán los que nos rodean. ¿Veis? Todos contentos.

P.S. El Franfri salió ayer a correr. Hice algo más de lo programado (17´ calentamiento + 30´ fartlek + 16´ carrera contínua), lo cual es un buen síntoma. Me voy encontrando mejor. En un ratito, más.

Feliz resto de nuestras vidas