No nos cansamos de decir que la vida es bella. Yo no lo haré, pues lo pienso así desde siempre. Ni siquiera en los malos momentos me gustó pensar que tengo mala suerte, que la vida es injusta. Ni muchos lo iba a decir. Jamás.

Malos momentos hay, existen, como las meigas. Pero la vida está plagada de buena gente, de personas que te muestran sentimientos, emociones, sensaciones, su corazón, su carácter. Seres que te aportan oxígeno, que te calman la sed.

Precisamente es en esos momentos en que te puedes sentir abajo cuando más se suele necesitar a las personas queridas, a las personas que te quieren. Tal vez una mirada te lo diga todo, te cure la herida, te sane la enfermedad, te reviva el corazón a modo de palas desfibriladoras como las que salen en las pelis.

Gente que está allí, allá, al otro lado. Personas como tú que sienten, que padecen, que escuchan, que te hablan, te miran, te abren también el corazón. Puede parecer increíble, pero esa gente que está al otro lado del monitor, que podrían no suponer nada, son mucho. Son parte de tus cimientos, ayudan a sustentar tu edificio de músculos, huesos, órganos, sentimientos.

Te hacen sentir afortunado, rico, millonario, rebosante de alegrías, de palabras, de calor, de cariño, rodeado por un aura de energía positiva, de luz, de color. Das gracias a la vida, a esas personas, a vosotr@s. No es la primera vez, ni será la última. Yo soy así y así seguiré y nunca cambiaréeeeee.

La vida es bella, muy bella, como la música, como las flores, como los colores, los olores, como el amor, como el sexo, como el calor humano.

La vida es un poco más bella. La vida es un poco más bella gracias a todas esas personas, los huéspedes de mi rinconcito, los viajeros del ciber espacio, que tanto me dais, que tanto me aportáis, que inundáis de música celestial cada centímetro cuadrado, cada poro de mi piel, cada huequito de mi corazón.

Gracias por los abrazos, los besos energéticos, la positividad. Las pilas están recargadas. El conejito duracell volverá a hacer de las suyas.

Feliz fin de semana

Actualización de unas horas después: cuando uno está con las rodillas raspadas contra el suelo, cuando puedes llegar a pensar que eres incapaz de levantar la barbilla, de que tu mirada se alce al cielo; cuando piensas que estás más cerca del infierno que del cielo; cuando piensas que las fuerzas te han abandonado como el desodorante; cuando crees que el espíritu se ha fugado con el espírutu santo: has de pensar, tomar aire, reflexionar, creer en tí, en tu capacidad, en tus virtudes, tus cualidades, tu fuerza de voluntad y en la necesidad de sacrificarse para poder llegar un poco más arriba o un pelín más allá.

Y me levanto, y ya me siento mejor, y vuelvo a creer en mí, y en mi espíritu guerrero, peleón, audaz, entregador, recargador.