Mirándote a los ojos te digo: no tengas miedo. Porque yo me pregunto: ¿miedo a qué? ¿A que no salga bien? ¿A tener otro tropiezo? ¿A acabar padeciendo y reviviendo un mal episodio de tu vida? ¿Y qué? Eso es lo más malo, lo peor que te puede pasar.

Cuando uno se pierde, para retornar al buen camino tiene que arriesgarse. En esta vida, para aprender, para conocer, para alcanzar la felicidad, hay que jugar, hay que apostar. En este caso apostarías a caballo ganador, pues yo confío en tí. ¿Lo haces tú? ¿Confías en tí? Eres una fabulosa persona, tienes mucho que aportar, tienes mucho que ofrecer, por lo que no me cabe la más mínima duda de que recibirás mucho, y muy bueno, pues de iluso sería no entregarse a alguien como tú.

Ahora estás bien, con la lógica incertidumbre, con multitud de enigmas, pero te sientes bien, estás en un buen momento. Deja que la brisa fluya, que el aire se pueda colar por el minúsculo resquicio que pueda quedar entre tu cuerpo y el suyo; que el amor brote de un corazón a otro. Lo agradecerás.

Ya sabes lo que es sentir esas maripositas en el estómago, esas hormiguitas por tu piel, por tus venas y arterias, y todo lo que ello conlleva. Cierra los ojos. Imagina. Vuela. Corre. Salta. Alegría.

Abre los poros. Siente. Percibe. Recibe. Déjate seducir.

Extiende los brazos. Deja que te achuche, te aprisione, te dé calor, te dé gozo.

Fortalece tu corazón. Dale vida. Dale paz. Dale libertad.

Abre los ojos. Mírale de frente. Díselo, deja que te lo diga. Siente. Crece. Comparte. Disfruta.

No soy persona de mucho rezar, pero estoy dispuesto a hacerlo. Espero que la fiesta de los sentidos sea el principio de muchos botellones de amor y de pasión, de locura y jolgorio, de sensaciones y ternura.

Como dice un amigo mio, Pprolas, Fracasar es no intentarlo. Tienes todo por ganar, nada que perder.

Esto va dedicado para tí, que tan gordotes besos sabes dar. P´lante, siempre.