Quisiera despertar sin sábanas que cubran mi cuerpo, que oculten la secuela de mis emociones.

Quisiera dar la bienvenida al alba con el corazón en la mano y el amor en todo mi cuerpo.

Quisiera abrir los ojos y sentir el rocío estremecer mi alma.

Quisiera poder regar las florecillas que darán la campanada cada mañana.

Quisiera dejar atrás los sueños rotos para comenzar el reto de una nuevo puzzle cada día.

Quisiera ser el cartero que cada nuevo amanecer te entregue el correo del amor.

Quisiera ser el mensajero fiel que con cada minuto te enseña lo que la vida tiene preparado para tí.

Quisiera ser el actor de tus más locas comedias y el redentor de tus tragedias.

Quisiera ser la sombra de la luna para contemplarte en tus travesías honíricas.

Quisiera ser la mano que acaricia tu cabello tras emerger del océano.

Quisiera ser la sábana que cubre tus pasiones.

Quisiera ser la gota de agua que calma tu sed y eriza tus pechos.

Quisiera ser cada minuto, cada segundo, de tus horas, de tus días.

Quisiera ser aquél que deseas que sea, aquél que deseo ser, aquél que te entregue la Luna y que comparta contigo el Sol.