Por distintos motivos el objeto con el que creé este diario hace 8 meses se ido encaminando por distintos derroteros, y estoy contento.

Mi idea inicial era ir relatando mis vivencias durante mis entrenamientos y competiciones. Pronto me di cuenta de que se iba a hacer muy pesado lo de ir subiendo los entrenamientos realizados, con series e intervalos de todo tipo, ecuaciones casi indescifrables para los profanos en la materia, kilómetros y más kilómetros.

A veces me planteo crear un segundo cuaderno en el que dé cumplimiento a mi intención inicial, pero visto lo que me está costando actualizar éste con cierta asiduidad, mejor no me agobio más con una segunda tarea diaria.

En más de una ocasión ha podido parecer que yo soy muy competitivo, muy obsesionado con las cosas del correr y las marcas. Nada más lejos de la realidad. Lo que pasa es que tal vez necesitaría varios días para tratar de explicar lo que me mueve a mí (y a millones de seres como yo) a salir a correr con lluvia, con viento (a excepción de hoy, que tengo un entrenamiento demasiado exigente para hacerlo con el huracán que hay fuera), con calor casi extremo, a madrugar para trotar un ratillo, para ir al quinto pino a participar en una media maratón. Mucha gente no nos comprende. Eso no me preocupa mucho, ciertamente.

Yo lo hago movido por motivos de salud, tanto física como mental.

Yo lo hago movido por motivos sociales. En estos 3 años que llevo zapateando asfalto, tierra, hierba, tartan, aceras, he conocido a gente, a mucha gente. Gente muy rica. Personas, hombres y mujeres, que ven la vida desde un prisma que todo lo hace parecer más bonito, más agradable, más ameno. Personas, más o menos mayores, con quien compartes momentos, minutos, horas, kilómetros, y que te enriquecen cada segundo como ser humano.

Personas con las que disfrutas al llegar a una fuente como la de ahí arriba. Corredores a los que les agradeces eternamente que te pasen un botellín de agua en un momento determinado. Gente por la que darías mucho más de lo que inicialmente podías pensar.

Habitantes del mundo de todo tipo y condición, pero iguales en definitiva, una de las máximas de esta sociedad que no se cumple.

Yo me muevo en esto del correr, también, por mejorar. Ciertas carreras son una especie de autoevaluación, de examinar mi estado de forma, la progresión de mis entrenamientos. Jamás corro contra nadie, ni contra el de más adelante, ni de más atrás. Ni siquiera contra mí. Lo hago con tod@s l@s corredores y corredoras que me rodean.

Yo corro para que, en días como éste en que me coge la noche casi en mitad de la sierra, piense al llegar a casa: Franfri, te has ganado una ducha bien calentita, una pizza familiar, has obtenido 100 puntos en el carné de la felicidad.

Yo zapateo por esas calles para alcanzar la felicidad. Cada zancanda que he dado, que doy y que daré me aportará un plus de alegría, un motivo más para sentirme satisfecho con el mundo, con la vida, hasta conmigo.

Salud y buen día.