Cuando el año en curso está a punto de expirar, cuando las llamadas telefónicas están a punto de saturar las líneas, cuando millones de personas nos preparamos para zampar y zampar y para hincharnos a beber a pesar de que muchos otros millones de personas no podrán ni siquiera probar bocado, cuando muchos echamos la vista atrás para hacer un resumen de lo vivido, la mayoría estamos con los propósitos para el nuevo año.

Yo estoy más que satisfecho por lo sucedido este año, tanto personalmente como familiar y laboralmente.

En lo personal, estoy muy contento de mi próxima paternidad, un hecho que cambiará el ambiente del hogar y que nos dará energías renovadas para seguir luchando en esta vida. Traiga o no un pan bajo el brazo, seguro que nos aporte infinitas alegrías.

En lo laboral, a pesar del estrés de estas últimas semanas, veo que se está reconociendo mi trabajo y que confían en mi forma de hacer las cosas. Espero que siga así.

En lo deportivo, lo mejor ha sido encontrarme con los amigos corredores y conocer a nuevos de ellos, compartir ratos de alegría, de sufrimiento momentáneo. El acabar el maratón de Sevilla ha sido la mayor y mejor gesta para mí, que ahora veo difícil de repetir por los problemas físicos que estoy padeciendo. Llevo 3 semanas sin correr, a pesar de que ayer lo intenté participando en la San Silvestre de El Ejido, una carrera de 11 kms. en la que participaban muchos de los mejores corredores del país, como Martín Fiz, Abel Antón, José Manuel Cerezo (amigo y compañero desde la infancia), Antonio Jiménez Pentinel, Javier Diaz Carretero, José Luis Blanco, Yesenia Centeno, Eva Arias, Azucena Diaz y el gran amigo Jorge Arquero, más conocido como Speedy. En la carrera tomé la salida con muchas dudas. El ritmo me parecía asequible, queriendo tomármelo con tranquilidad, pero el temor de que mi lesión fuera a más y el tiempo perdido sin entrenar me hizo pensar que iba sufriendo mucho para la velocidad a la que iba, así que cuando llevaba 2,5 kms. y medio decidí pararme por primera vez en mi vida. Poco más de 10 minutos duró mi participación en la prueba, lo que me dejó muy mal sabor de boca. Al menos pude seguir la carrera desde la barrera, animando a los amigos y a los famosos. Bravo Speedy.

Cuando acabaron, tuve la fortuna de tomarme una cerveza con dos de los mejores de ayer antes de regresar cabizbajo a casa. Muchas cosas me pasan por la cabeza, pero no las nombraré al estar en época de buenos propósitos.

Para acabar esta entrada y el año, quiero dejar salir mis mejores deseos para tod@s y cada un@ de vosotr@s, dando las gracias por vuestras visitas, por vuestras palabras, por vuestro apoyo.

También espero que desde mañana deis los pasos necesarios para ser felices y para tratar de que las personas que os rodean lo sean tanto como vosotros.

Os envío miles de besos y abrazos, siempre con todo cariño. Nos vemos por ahí.