Por todos es sabido que estamos viviendo unos tiempos revueltos, revoltosos, convulsos, rrraros (sí, sí, con tres r-). Entre los distintos problemas sociales, laborales, los incontables trasiegos políticos y el sinfín de comentarios que si tú, que si yo, que si el otro, que si el de la moto. Que si el pobre De Juana la va a espichar en la cárcel por no comer (pues que coma, coño, que para eso le sale gratis, que se la pagamos entre tod@s). También la meteorología, o la climatología, según proceda, pues no es lo mismo, está más para allá que para acá. Invierno más calentito de lo habitual, con menos lluvia de la deseada. Ahora está haciendo un frío del copón (nunca mejor dicho, sobre todo donde esté nevando a patadas), que traerá consecuencias negativas en forma de catarros, gripes y otros efectos colaterales. Esta mañana el airecillo parecía traer consigo cuchillas que te cortaban la piel de la cara, de las manos, de la cabecita semidescubierta (me pongo gorro a partir de mañana).

A pesar de todo eso hay que seguir dando el callo con los entrenamientos, llueva, truene, haga viento o sol. El pasado lunes caía una suave llovizna, de esa que incluso te hace el entrenamiento más agradable, más duro, pero que te ayudan a afirmarte como persona con cierta fuerza de voluntad.

Tocaba entrenamiento duro, de los que yo llamo "apto para matemáticos" (Cto + 3 * (500-400-300-200-100) a ritmo de 3´35´´/km, recuperando 1´15´´ entre repetición y 3´ entre bloques.

Hice el calentamiento con otros corredores, parándome a los 25 minutos, pues ellos siguieron entrenando sobre el circuito que este fin de semana será sede del Campeonato de Andalucía de Campo a Través. Me quito algo de ropa, pues salí demasiado abrigado y acabé agobiado, que si mallas largas, guantes, dos sudaderas. Parecía un pollo de esos de la feria.

El entrenamiento fraccionado se me hizo duro, sobre todo las distancias más largas. Aún así, hice las series de 500 en 1´45´´-1-41´´ y 1´39´´; los 400 a 1´22´´; los 300 en 1´ justo los tres. Los 200 a 38´´ los tres; y los 100 en 17´´ y 18´´.

Pensaba que iba a potar las acelgas con garbanzos y chorizo que me había comido sólo un par de horas antes (ya se que no es la comida más indicada para un entrenamiento así, pero yo soy lo que como, jejeje, y como lo que me gusta, así que ... puntos suspensivos). Al final no poté y acabé el entrenamiento, algo que me parecía imposible a mitad del mismo y hace dos semanas, así que lo hice satisfecho. La monitora de la Escuela de Atletismo me dijo que tenía mala cara. Cuando le conté el entreno se echó a reir y se apiadó de mí.

La pista estaba toda encharcada, y para muestra bien vale una fotito de la camiseta que llevaba.

Ayer hice 1h20 minutos de rodaje T.G. Hablando en cristiano, a ritmo suave (T.G. es touching the balls o tocándome los güebos). Me dolía todo el cuerpo, sobre todo las piernas. El mp3 dejó de acompañarme a los 15 minutos porque se me salía el pinganillo (o sea, el auricular, no el otro).

Por cierto, no quería cerrar este comentario sin referirme a una serie de personajes y personajillos que consiguen sacarme de mi casilla. Me refiero a esos seres (¿serán humanos?) que llegan a un aparcamiento con su coche, normalmente atunado (perdón, tuneado), o con un VE EME UVE o Mercedita. No encuentran plaza cerca de la entrada al centro comercial. Ahhhhh, mira, ahí hay una plaza de esas para inútiles. Venga, aparco ahí, que si son inútiles no vienen en coche al centro comercial. Y si es una plaza de esas para familias con carrito y demás, pues para qué se las voy a dejar? Y aparcan ahí, tan panchos como caganchos, con sitio a los lados para que nadie se los pueda rozar, ni tocar, ni... Será para que los veamos todos al pasar buscando la entrada al centro comercial. Y sí, lo consiguen, los vemos. Me sacan de quicio, me matan y me rematan, y algún día les tomaré una foto y los denunciaré, sin lugar a duda. Los seguratas no harán nada, pero alguien lo hará. Niñatos.