Acabo de revisar los archivos y me doy cuenta de que está a punto de cumplirse el primer aniversario de este rinconcito, de este humilde diario (que a veces ha sido de todo menos diario, sobre todo en estos últimos tiempos, que escribo un día sí y 8-9 no).

Se inició a raíz del Maratón de Sevilla de 2006.

Estamos ante el Maratón de Sevilla de 2007. Cariñosamente (imagino) en el vocabulario de los corredores populares y no populares se le conoce como Marasevi. Tal vez sea una forma de continuar con nuestra andaluza costumbre de acortar palabras, de llamar a las cosas como nos da la gana, aunque a mí me suena que se debe a la antigua dirección de la página güeb de dicha prueba. Es igual, eso es lo de menos.

Repito, estamos ante el Maratón de Sevilla de 2007. El año pasado estaba más nervioso. El objetivo era el mismo en el fondo, pero no en la forma. Iba a ser mi primer maratón. El objetivo era acabarlo. Lo hice. El objetivo de este año es acabarlo, pero el año pasado estaba más y mejor preparado. Todo iba bien hasta que en el puente de diciembre mi piramidal del glúteo derecho me obligó a echar el freno de mano y a dejar de entrenar por tres semanas. En estas dos últimas semanas un constipado, una inflamación de garganta me han dejado casi K.O. En mi entorno más cercano han tratado de que desista, de que lo deje para otra ocasión. He estado a punto de hacerlo, pero tengo varios motivos para seguir adelante:

- La fuerza de voluntad: si corro de forma prudente no tendré problemas en acabar. Al ser un reto que me propuse desde el año pasado no puedo arrojar la toalla. No soy púgil de los que hinca fácilmente la rodilla. Ya sabéis que me gusta levantarme en cuanto puedo.
- La ilusión: me hace la misma ilusión o más que el año pasado, sobre todo para darme una lección de pundonor.
- La gente: mañana hemos quedado una pandilla de piraos para comer y beber juntos. Con muchos estoy en contacto diariamente a través de un foro de corredores. A otros los conozco de distintas pruebas. A algunos los conoceré de primeras. Eso me hace mucha ilusión, sobre todo conocer a la monja atómica, quien es un baúl lleno de energía e ilusión.
- Cerrar un ciclo: cuando acabe el maratón y descanse unos días (seguramente serán días de tener problemas para bajar escaleras y demás) enfocaré mis entrenamientos de otra forma, preparando pruebas más cortas, buscando un cambio en los alicientes que me ayudan a seguir entrenando días tras día.
- Compartir autobús correril durante 3h30´ (por lo menos) con gente, con güena gente. Llegar al estadio, emocionarme, levantar los brazos (el año pasado llegué tan tocado que ni pensé en ello).

En fin, me quitaré algunas espinitas.

Espero estar el lunes en condiciones óptimas de hacer la crónica que se merece un evento como el que nos ocupa.

Durante mucho tiempo me habéis animado a seguir luchando. Os lo agradezco a tod@s y cada un@ de vosotr@s, así que cada uno de los 42.195 metros tendrán una dedicatoria especial.

Hasta la próxima.