Hace un momentito acabo de llegar de una nuevo revisión de la ITV. A mi coche todavía no le toca, pero sí a mis dientes, como es preceptivo una vez al mes. Hoy tocaba que me dijeran cuándo va a comenzar el desmantelamiento de la estructura metálica que me acompaña desde hace dos años. Ya. Dos años han pasado ya. De aquí a finales de mes me quitarán el herraje del arco inferior. Imagino que al mes siguiente le tocará al del arco superior.

Hoy me han aligerado de peso quitándome las bandas a los que se une el alambre que va desde muela a muela, pasando por el resto de las piezas dentales. Algo es algo. Me siento raro. Imagino que más raro me sentiré cuando los hierros y alambres dejen de ser los protagonistas visibles de mi boca.

Hace dos años me tomé la siguiente foto:

Aquí todavía no tenía los alambres que van entre bracket y bracket (o como leches se diga). En cuanto me quiten algo más o lo mostraré, a ver qué tal.

Estos dos años han pasado rápido, aunque en el día a día haya pensado que era una lata. Entre las llagas, las bandas que se me movían, la comida que se me adhiere, las famosas gomitas, la cera de ortodoncia, las visitas mensuales al ortodoncista. Buuuffff. Un coñazo, vamos.

Pero todo llega a su debido tiempo, así que aquí estamos, esperando llegar a la próxima estación.

Un saludo y hasta la próxima