Hace un mes y medio una empresa que se dedica, entre otras cosas, a la extracción de áridos, hizo entrega de la Cantera los Arenales, ya restaurada, al municipio de Mijas. Tuve la suerte de ser invitado al acto, que fue bonito y emotivo, además de divertido gracias a la actuación del grupo Yllana.

Esa cantera, a escasos dos kilómetros de mi casa, ha estado en explotación desde finales de los 60, cuando comenzó el auge turístico y constructivo en este país en general y en la Costa del Sol en particular.

Después de muchas manifestaciones, quejas, movilizaciones, el Ayuntamiento se propuso decretar el cierre de la actividad, que, al parecer, incluso estaba causando problemas de salud a muchos vecinos y vecinas del pueblo. Sin embargo, la Junta de Andalucía, administración competente en la materia, desestimó los acuerdos adoptados por el Ayuntamiento por no ser competente, así que la actividad extractiva continuó. No obstante, en 1999 se produjo un cambio esencial: se produjo un cambio de la corporación municipal, tomó posesión de su acta de concejal una mijeña de apenas 22 años con ganas de trabajar y lucho por y para su municipio y sus vecinos y vecinas. Tras muchas reuniones, disputas, encuentros y desencuentros, el Ayuntamiento y la empresa concesionaria llegan a un punto de acuerdo y convenian lo que se convertirá en el proceso de restauración de la cantera, que correrá a cargo de la entidad privada.

Desde 1999 hasta 2007 han seguido extrayendo, pero en virtud del Proyecto de Restauración, creando bermas y bancales en los que se han sembrado cerca de 7.000 árboles de especies autóctonas, sobre todo pino carrasco, algarrobo y encima. Del mismo modo, se han plantado alrededor de 15.000 plantas y arbustos.

El cambio es visible, sustancial. Durante todos estos años he pasado en multitud de ocasiones por el lugar, no sólo para observar el proceso, sino también para disfrutar del lugar, con mis carreritas, mis entrenamientos, mis paseos.

Ahora, lo que antaño era el patio de cantera y la zona de vaciado se ha creado un sendero para que la gente pueda caminar, correr, montar en bicicleta. Se ha acondicionado con algunos bancos y mesas de madera para aquellas personas que quieran comer o descansar. Me siento un poco (o mucho en lo personal) partícipe de ello, al haber sido preguntado por el destino final que se le quería dar a la cantera: una zona lúdico-recreativa-deportiva de bajo impacto.

Sin embargo, el proceso todavía habrá de durar, esperando que la meteorología ponga de su parte y los árboles plantados, algunos hace ya 5 años, crezcan y se desarrollen de tal manera que el color pálido de los minerales de dolomía que se pueden ver entre berma y berma se transforme en el verde de los pinos, de los algarrobos, de las encinas, plagados de aves, insectos, especies del lugar, por donde puede ser fácil contemplar a la cabra montés, incluso jabalíes.

En la foto de arriba podéis ver una imagen de un acto celebrado ayer, Día Mundial del Medio Ambiente, en el que se invitó a los mijeños y mijeñas a conocer el estado del nuevo parque o zona recreativa. En el centro se encuentra Juan Arjona, uno de los operarios de la compañía, artífice de que los trabajos se hayan desarrollado como es debido. A su izquierda, con camisa verde y pantalón marrón, sin gafas, está Cecilia, la mijeña artífice de que lo que era un socavón en la sierra mijeña, algo feo, inútil para la población. O sea, una parte de nosotros, de nuestro patrimonio, de lo que uno podía sentir pena o vergüenza. Esa mijeña es la concejala que se propuso que ese espacio tuviera el provecho y el uso que todos los ciudadanos se merecen. Esa mijeña que tanto empeño e ilusión depositó en el proyecto dejará de tener responsabilidad política dentro de una semana. No se quién la sucederá, pero me cuesta imaginar que tome los remos alguien con el mismo ímpetu y espíritu. Sin embargo, esa mijeña puede sentirse satisfecha, orgullosa, feliz, con el trabajo realizado. Habrá cometido errores, que lo ha hecho, pero en este campo y en muchísimos más ha puesto su corazón, sus entrañas, para que Mijas pueda respirar un poquito más y mejor. Podría haber hecho más, pero tampoco la han dejado. Gracias Cecilia. Felicidades Cecilia.

Es probable que a este pinsapo no le quede mucha vida. Tampoco a los otros dos que han plantado en el recorrido, uno a la entrada principal, frente al de la foto, y otro en una de las rotondas del antiguo patio de cantera. El clima no le es favorable. En cuanto comiencen las calores es probable que dé síntomas de debilidad, pero ahí están, dando lustre a un proceso del que los mijeños y nuestros visitantes nos sentiremos orgullosos de por vida, tal y como yo me siento por Cecilia, que antes que concejala, es mi hermana.

Gracias Ceci. Felicidades Ceci

P.D. También es corredora, y menuda corredora. Algún día comentaré algo al respecto.

La música que os dejo, como la de ayer, es de Enya, una de sus favoritas