Hace mucho tiempo que andaba yo buscando esa canción de Carlos Núñez, que había escuchado en su disco recopilatorio Todos Os Mundos. Hablando una vez con una amiga, le puse esa canción y, sin decirle el título, me preguntó si se llamaba "Amanecer". Es una verdadera gozada que evoca eso precisamente: el comenzar del día, el comienzo de una nueva jornada, el despertar de la luz del sol ante los ojos de todos nosotros, del mundo.

El título de la entrada de hoy y del vídeo viene a cuento de que esta mañana mi despertador ha soñado a las 6 de la mañana. A las 06.11 ya estaba corriendo por la carretera en dirección a la montaña, para evitarme los coches y los riesgos. A los 3 minutos ya estaba por un sendero en el que veía poco, pero me lo conozco al dedillo. Al comenzar la subida dejo de correr y voy caminando, pero lo más rápido que puedo. No tenía mucho tiempo, así que quería llegar lo más lejos posible. A la media hora, al llegar a un espacio abierto desde el que podía divisar mijas y su territorio, Fuengirola, Benalmádena, el Mar Mediterráneo, su azul, su suave brisa. Tomé algunas fotos, pero no son de la calidad suficiente para mostrároslas.

Mientras volvía, iba pensando en la buena forma de comenzar la jornada. Iba algo despistado, ya que los biorritmos son más propios de estar teniendo un sueño con Scarlett Johanson de protagonista que de estar haciendo el cabra camino abajo por la montaña. Sin embargo, al llegar a casa, 50 minutos después, pude afirmar sentirme satisfecho, contento, feliz, orgulloso, alegre. Con dolor de patas, pero alegre, orgulloso, feliz, contento, satisfecho.

En la montaña te puedes olvidar de todo (menos del tiempo para el regreso en este caso), contemplar, oler, oir a los pajarillos, sentir las caricias de la brisa en tu piel, el frescor del alba en mis poros, bajando la temperatura del sudor que se escapa. Había que aprovechar ese momentos, esos minutos.

Era necesario aprovecharlos porque era consciente de que al llegar a casa tocaba zafarrancho de combate: ducha, vestimenta, despertar al niño, preparar la merienda de su cole y la de mi trabajo, su desayuno, el mio, sacar al perro, para no perder el vehículo con el que voy al trabajo: el coche de unos compañeros. Al final me tuve que dejar medio café. Imagino que habrá que despertar un poquito antes.

Ha sido provechoso, que es lo importante, y no sólo en lo físico, sino también en lo mental, pues me demuestro que soy capaz. ¿De qué soy capaz? De cualquier cosa, ya me lo dijeron siendo un bebé. Ese es el Franfri que debe prevalecer, el que yo quiero ver. Lo haré a menudo, muy a menudo.

Salud para tod@s