Hoy quería dedicar esta entrada a una persona especial. Está un poquillo zumbá, pero es muy especial, a pesar de que tan sólo la he visto una vez en mi vida.

Muchas veces pienso, cuando escucho las noticias, y luego afirmo, que la sociedad está hecha una mierda. Creo que caigo en un error, que me equivoco al afirmar eso.

Bien es cierto que hay mucha gente mala, perra, malas personas, que ni se merecen llamarse seres humanos.

Sin embargo, hay miles, millones de personas, de las que merece la pena hablar, acordarse de ellas. Son personas buenas por naturaleza, que lo son por que lo son y punto, sin mirar ni pensar en lo qué dirán los demás y sin pedir nada a cambio.

Esas personas no hacen más que facilitar la vida, la situación, de otras personas, de otras familias, de otros semejantes como ellos y como nosotros.

Cuando oímos sobre ellos todavía nos sorprendemos. En los tiempos que corren todavía nos sorprende que haya tantas personas capaces de hacer tanto bien. Rectifico, no que sean capaces de hacer el bien, sino también de hacerlo, porque ser capaces los somos todos. ¿Por qué no lo hacemos? (Momento pregunta retórica).

Yo me emociono, me llena darme cuenta de ello. Yo se que hago poco por ser como esas personas, pero lucho cada día por ser un poquito mejor persona, aunque siempre me quede en el aire la pregunta de ¿por qué yo no puedo ser así?

Pues eso, a lo que iba. Hoy me quiero acordar de tod@s aquell@s que consiguen sacar la sonrisa a nuestros semejantes, que consiguen aportarles unas parcelitas más de felicidad, de gozo, de dar las gracias por estar aquí. A todos ellos y ellas, gracias y felicidades por ser así.