Ayer, no se a cuento de qué ni en qué momento, se me vinieron a la mente algunos de los juegos que eran usuales en mi edad de juegos infantiles y preadolescentes, así que me viene de perilla para la entrada del día de hoy.

En la etapa que va de los 8 a los 12-13 años, los juegos habituales en los que solíamos ocupar nuestro tiempo de ocio eran los siguientes:

- Palito-palo: Supongo que la mayoría conoceréis el pilla-pilla o el rejunta toros. El pilla-pilla es el típico juego en el que un@ es el que se la queda (o la lleva) y su misión es pillar a los demás. El primero que sea pillado se la queda y lo releva, teniendo que correr para pillar a los demás. El rejunta toros es lo mismo, pero todo aquél que sea pillado se une al que se la queda y van pillando entre todos hasta que pillan al último. El primero que fue pillado se la queda en la siguiente ronda. Bien hasta ahí, supongo. Pues el Palito-palo es igual que el pilla-pilla, pero el que se la queda lleva en sus manos una vara (normalmente era de bambú) y no tiene que pillar o coger a nadie, sino darle con la vara en la espalda, los glúteos, las piernas (nunca en la cabeza ni en la parte anterior, al menos en teoría). Este juego era divertido, sobre todo si eras el que pillaba, así no te daban con la vara en tu cuerpecito. Era un poco fuerte, pero siempre queríamos jugar todos. Algo cruel, lo se.

- Mosca: En este juego se trataba de formar un pasillo con los participantes, unos a un lado y los otros enfrente de los primeros. Uno, o una (normalmente las niñas no jugaban), se la queda, y su misión era ir de un lado a otro tras decir la frase: "mosca, pies quietos, manos quietas y sin hablar". Desde ese momento, nadie puede hablar, nadie puede moverse. Si es así, se la queda y a pasar entre las filas. Para pasar de un lado a otro, tendrá que aguantar que los de las filas les den hostias y cogotazos, pero sin verlos. Si yo le daba una hostia a uno y me veía, pues me la quedaba y a recibir cogotazos. Lo peor era perder los nervios y echarte a correr con la cabeza gacha, ya que te daban hasta el DNI. También algo cruel, hay que reconocerlo.

- Escondite: Juego en el que se esconden todos menos uno, el que se la queda, y hay que buscarlos. El primero en ser cazado será quien se la quede al final. Lo mejor era jugar con niñas, pues a veces, en la oscuridad, pasaban cosas propias del CSI. Serían las calores del verano, no lo se.

- Juego sin nombre: le podríamos llamar "La cabina". Consistía en meterse todos los presentes posibles en una cabina de teléfonos, de esas que tenían puertas neumáticas. Cuantos más, mejor. Ahí metidos, había que agachar la cabeza y nos arreábamos a darnos hostias hasta que el primero que no aguantaba pedía una especie de socorro. En las cabinas de hoy en día no se puede jugar, me cachis.

Pero no todo van a ser burradas, también había juegos más suavitos y ligeritos.

- El conejo de la suerte. Se traba de formar un corro, cogidos todos de la mano. Se cantaba una canción del tipo: "El conejo de la suerte ha salido esta mañana ......." joder, no me acuerdo de más. En fin, nos íbamos pasando la mano de unos a otros y cuando acababa la letra, quien la llevara tenía que darle un beso a la persona que fuera ...... Joder, no ansiaba uno nada que te tocara a tí darle un beso a la chica ... que deseabas (y que ella no lo sabía todavía).

- Hambrullabuna: Con nombre casi jagüallano, este juego (si se le puede llamar así) consistía en ir a por uno de nosotros, agarrarle de la camiseta y tratar de sacársale, pero por los pies. Claro, explícale eso a tus padres al llegar a casa y ver el desaguisado.

Y así te podías pasar toda la tarde jugando a una cosa y otra, hasta que tu madre tenía la cena puesta y veía que faltabas tú alrededor de la mesa: Fraaaaaaaaannnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn