Estamos a 3 de septiembre. Esta mañana, cuando salí a desayunar, pude contemplar cómo está comenzando todo el jaleo para montar la feria de este año. Se celebrará desde el 7 al 11 de septiembre, siendo el día grande, como suelen llamarlo los entendidos, el 8 de septiembre al celebrarse la procesión en honor de la Patrona, la Virgen de la Peña, llamada así por haberse aparecido a unos pastorcillos (siempre supuestamente al tener en cuenta la presunción de inocencia) a la vera de una roca o peña el 2 de junio de 1586. O sea, un poco antes de antié.

Yo soy cada vez menos feriante, aunque siempre me gusta venir algún que otro día para dar un paseíto (y lo digo de forma literal porque el recinto ferial es bien pequeñito) y comer y beber alguna cosita, sobre todo comer, que eso me gusta bastante.

Antaño era habitual verme empotrado en cualquier lugar viendo cómo montaban las atracciones, la caseta municipal y demás. Esa costumbre la he dejado atrás, como a mi sombra en ciertos momentos del día.

Sin embargo, una costumbre que tengo bien arraigada es la de venir, al menos un día, para comerme una papa azá, de esas que vienen rellenas a no poder más. Vamos, que se le sale el maíz, las aceitunas y lo que encarte por los cuatro costaos (costados para las gentes amantes del refinamiento. Bueno, rectifico a modo de pregunta: ¿cuántos costaos tiene una papa). Ha habido veces que estaba en casa, sin ganas de feria ni ná de ná y, ni corto ni perezoso, me plantaba en la feria, vestido de cualquier forma (menos en pijama), me compraba la papa, me la comía y para casa, no sin antes ir soltando las explicaciones pertinentes a todos aquellos amigos, conocidos, admiradoras (jejeje) sobre el porqué de no salir esa noche. Ozú que gente más pezá. Reconozco la dudosa calidad de los ingredientes que se le añaden, pero eso a mí, a estas alturas, me da igual.

Se me va la pinza. Otro de los alicientes para venir a la feria suelen ser las actuaciones musicales. Este año destacaría a Antonio Carmona, que ni fu ni fa, pero como algo de fu y de fa hay, pues igual me acerco a ver qué tal. Y como las entradas son gratuitas, pues ...

Últimamente está habiendo bastante jaleíllo entre la juventud paleta de mi pueblo y la paleta juventud de pueblos vecinos y circundantes. Digo que son paletos no porque seamos o sean de pueblo, sino porque su actitud es más propia de gentes sin luces ni cultura que de gente joven y sobradamente preparada. Sobrados sí que van, pero de otras cosas más perniciosas.

Mientras aquí discuten sobre el horario de feria, yo miro para otro lado, pues ya el viernes no vengo a trabajar y vuelvo el lunes de la otra semana. Lo chungo es que en el Spa les ha dado igual esa circunstancia y no podré descansar completamente durante esa semana, pues trabajo desde mañana hasta el siguiente miércoles, por lo que la feria de día ni la oleré. Bueno, ya bailaré en otra ocasión. Ah, no, que yo no bailo, aunque alguna que otra copilla de más sí que me ayudan, jejeje.

En el Spa hemos tenido trabajo para no parar. No en vano, durante el mes de agosto he hecho el doble de tratamientos que durante todo el mes de julio, lo que supone una diferencia abismal. Imagino que durante los siguientes meses la cosa bajará algo, a ver, a ver. De momento aprovecharé esta tarde, que tengo descansito, aunque espero que el fontanero no me deje la casa hecha un desastre, que viene a sustituir unos tubos por culpa de una fuga de agua.

Ahora os dejo, que habrá que trabajar algo, ¿no?

Salud y un abrazo