Como hacía tiempo que tenía olvidada mi faceta de darle a las zapatillas viejas para salir a correr, también había dejado de lado lo de comentar acercas de mis andanzas runeras. En breve os pondré una imagen que dará fe de mi motivo para poner nombre a este Diario de unas zapatillas viejas.

Desde hace un par de semanas, por fin estoy haciendo salidas a correr con más regularidad, sobre todo aprovechando el último puente y los fines de semana por la mañana. Quería ponerme un objetivo en forma de carrera para tener una obligación de salir a correr, pero, como no quiero tener lo de correr como una obligación, no lo hice para no presionarme más de la cuenta.

En esos días estoy subiendo a la zona de Jarapalos, en la Sierra de Mijas, a escasos metros de mi casa, para echar unos minutillos por los senderos que discurrirá el próximo maratón de Jarapalos, que se disputará el 17 de noviembre. Inicialmente era mi intención participar en la prueba, sobre todo por el ambiente que viví el año pasado y la gran cantidad de amigos que vendrá a correrla. Pero he de ser realista. Correr 42 kilómetros es correr mucho, y no quiero que se repita lo del pasado Maratón de Sevilla, así que he decidido salir a correr siempre que pueda y tenga ganas para tomar la salida en la prueba, acompañar a los compañeros hasta el km. 10, esperarles para animarles y hacer el regreso, casi todo cuesta abajo, hasta la meta. Merecerá le pena, y por ello me estoy esforzando, que no obligando.

Estoy saliendo siempre solo. Sin embargo, se me ha adherido, nunca mejor dicho, un compañero de fatigas, nunca mejor dicho,que hace que las salidas sean un poco más duras de lo normal. Es el flato, esa dolencia en el costado que te impide, casi, respirar. Uno de los días me tuve que parar porque se me contracturó toda la parte izquierda de la espalda. Hago casi todo el tramo acompañado de tan incómodo ser, pero trato de aguantarlo, hasta el punto de que el último día fui capaz de vencerle y lograr correr cada vez más rápido en su presencia. He de hacer constar que la semana pasada me encontré por allá arriba al Gran Quintiliano, un personaje merecedor de ser conocido, pues es más grande que una jartá de cerveza tras el maratón de Jarapalos. Un saludo, campeón.

Mis rodajes van ya por 1 hora. Estoy contento. Tengo que ir aumentándolo para ir adquiriendo mayor resistencia y fondo, así que tengo algo menos de un mes para conseguirlo. Mañana volveré a subir.

Un abrazo, corazones

P.D. Yo estuve en este concierto. Apoteósico. Maravilloso