Como decía el otro día, hay días y días. Como dije otro día, hay una palabra que me gusta mucho, que uso, u oigo usar, desde que tengo uso de razón (no fue anteayer). Es la palabra pidión. Esa palabra viene del verbo pedir, o sea, de pedir, ya sean cosas, el matrimonio, limosna, ayuda, vamos, un cajón desastre. La usaban mis padres, refieriéndose a mí, a mis hermanas. La usábamos entre nosotros, mis hermanas y yo cuando uno (o sea, Franfri) o algunas (o sea, mis hermanas) pedíamos más de la cuenta. ¿Dónde está el límite entre pedir dentro de lo razonable o pasarse de la raya? No tengo ni idea. Antes de seguir, tengo que aclarar, bajo juramento, o sea, os lo juro, que no soy primo de Borjamari ni de Tamara Falcó, no vaya a ser que alguno o alguna así lo piense al haber leído lo que hasta ahora ha leído. Hecha la aclaración, ahora me toca aclararme. ¿Por dónde voy? Ah, sí, por la explicación acerca de la palabra pidión.

Pues eso, que hay días y días, y que en alguno de esos días uno se puede levantar de muchas formas. Uno se puede levantar con el pene en erección, lo cual puede obedecer a varias causas, que no son el motivo de esta entrada (hoy no me he levantado así). Uno se puede levantar dormido, que también puede obedecer a cienes y cienes de causas. Bueno, eso es un error, uno se levanta despierto, porque levantarse dormido tan sólo es una virtud de los sonámbulos, que no de los funambulistas.

Inciso: estoy empezando a pensar que hoy me he levantado gilipollas, pero bueno, sigo.

También se puede levantar uno, como dirían en Graná (no tengo ni tíos ni primos en Graná), "de mala follá". Esa expresión puede tener su origen en diversas causas, pero se me ocurren, a bote pronto, dos: o que te has despertado de mal humor, por lo que estarás todo el día con el careto por los suelos y de mal humor, o te has despertado tras haber tenido una mala follá durante la madrugada. Es decir, o sea, Tamara, que por la noche has hecho el amor y te ha salido como el culo. ¿Como el culo, con pelos y todo? No, que te ha salido mal, más por defecto que por exceso. Eso también es causa para que te pases todo el día con el careto, con el espíritu, hasta con el pene, por los suelos (no por longitud, sino por orientación geográfica) y de mal humor.

Pues no, nada de eso.

Hoy me he levantao "pidión". Sí, sí, pidión, como en aquellas situaciones fraternales y paternofiliales. Que conste donde proceda que no le he pedido nada a nadie, al menos no directamente. Bueno, especifico, he pedido algunos documentos y certificados y chorradas de esas, pero esas chorradas no cuentan para el fin que estoy escribiendo estas mis chorradas.

Teniendo en cuenta que la navidad está al caer y que cuando caiga nos vamos a enterar todos. Considerando que la gente dejará las compras para última hora y que a estas alturas ya habrá niños y niñas, adultos y adultas, haciendo sus listas de peticiones navideñas, de año nuevo, de reyes. Pues teniendo en consideración todo eso que acabo de considerar hoy sólo quiero pedir una cosa, y no es para mí: hoy quiero pedir sonrisas.

Una sonrisa para tí, para que cuando abras los ojos en la oscuridad del alba puedas ver en los ojos de la persona que tienes frente a tí esa sonrisa que te hace sentirte una persona feliz.

Una sonrisa para tí, para que la recibas de todas aquellas personas que se cruzan en tu camino a lo largo del día.

Una sonrisa para tí, para que te dés cuenta de que una sonrisa vale mucho, vale todo.

Una sonrisa para tí, para que te percates de que a tu alrededor hay gente que te quiere, que te aprecie, que te comprende, que te apoya.

Una sonrisa para tí, para que no pienses que es imposible sonreir en días en que estás de mala follá.

Una sonrisa para tí, para que no pienses que si por la noche has tenido una mala follá todas las follás vayan a ser igual.

Una sonrisa para tí, para que no pienses mal y te dés cuenta de que donde digo mala follá también puedo querer decir "mala jechura de amó".

Una sonrisa para tí, porque te quiero, porque te aprecio, porque te tengo en gran estima, porque confío en tí, porque te lo mereces, porque aunque creas que no te lo mereces yo sí que lo creo, porque no estoy de mala follá, porque estoy a punto de irme a comé (hoy toca perca, qué jambre que tengo). Alah, me voy adió. Buena tarde os traiga dios, o Mahoma, o Alá, o Budha, o los dioses griegos, o los romanos, o Confucio, o el Espíritu Santo. Me da iguá quien te lo traiga, pero que te lo traiga, cojones, o como dirían en Güiskonsin un día de verano tras tomar el té de las 5: cullons.