Yo no soy una persona de coleccionar muchas cosas, sobre todo si no me son útiles, y si colecciono algo no se en qué sentido me puede ser útil, ya que no sería algo que colecciono, sino algo que uso más o menos a diario.
Anoche, en uno de mis desvelos habituales, me puse a buscar mis títulos y certificados de cursos a los que he asistido, para presentarlos a una convocatoria de oposición pública para la consolidación de mi puesto de trabajo. O sea, que han convocado una oposición pública para tratar de funcionarizar a 200 empleados del ayun en que trabajo, aunque lo han hecho en oferta pública de empleo, como marca la ley, pero con unos requisitos imposibles de cumplir por aquellas personas ajenas a esta administración. ¿Por dónde iba?
Eso, que estaba buscando esos chécheres a las 4 de la mañana cuando veo una bolsa (la misma en tengo guardado mi título de graduado escolar, de bachiller, el universitario y las decenas de certificados varios) llena de todo tipo de carnés (¿o debo decir carneses?). Me llamó mucho la atención uno de mi época del instituto, finales de los 80, principios de los 90, en el que estaba corregida, a mano, sin tipe, mi fecha de nacimiento. Recuerdo que lo hice para que me dejaran entrar en aquellos garitos a los que iba cuando contaba con 16-19 añitos. Creo que jamás lo usé, pero bueno, lo falsifiqué por si de flais. Está mi primer DNI, que tuve que obtener con 12 años para poder asistir a las competiciones de atletismo con la selección provincial, carnés de entrenador varios, de círculo de lectores, de miembro de diversos clubes deportivos...Esto me recordó a las ansias que me entraron hace años de quedarme con las tarjetas de crédito que se le caducaban a mi padre. En vez de que las rompiera, le pedía que me las diera. No se para qué, pero bueno, lo hacía y ya está, algo tendría que coleccionar, ¿no?
Entre otras cosas que he encontrado están algunos artículos que escribí para la revista de mi instituto, tanto cuando era alumno como cuando dejé de hacerlo, que me llamaban para que escribiera algo sobre ciclismo y demás.
Esto último me recuerda una circunstancia de mi vida, que me hace reflexionar y pensar en si hice bien o mal, llegando, incluso, al arrepentimiento. Resulta que cuando estaba de oyente en mi segundo año de COU me llamaron, a través del director del instituto, que era también concejal en el ayuntamiento del pueblo vecino, para que asistiese a los partidos de un equipo de fútbo sala que llegó a jugar en primera nacional o algo así. Después de los partidos, yo escribía en una crónica que me publicaban en el Diario Málaga Costa del Sol. Yo estaba la mar de orgulloso, como os podéis imaginar. Fui haciendo otras colaboraciones puntuales, incluso me iban a enseñar como funciona internamente una rotativa y todo el entramado periodístico. Me preguntaron si me apetecería ser el cronista de los partidos de fútbol del Marbella, que por aquel entonces jugaba en 2ª División B, me parece. Aquello me acojonó. Fue decirme lo de asistir a las ruedas de prensa, grabadora en mano, y quedé en darle una respuesta. Mi respuesta fue negativa. Yo creo que me equivoqué, pero de plano, aunque no me arrepiento de mi vida profesional desde entonces. Sin embargo, habría conocido un mundo diferente, otras facetas, otras gentes, de mi mundo, del mundo del deporte, por mucho que yo no sea mi muy futbolero y que reconozca que el periodismo que se hace alrededor del fútbol lo detesto, algo que hace que casi deteste el fútbol, pero me puede la pasión por el deporte, menos mal.
A lo largo de la mañana he estado pensando en la posibilidad de darle un giro a la atención personalizada en una administración pública. Resulta que anoche, en el cumple de mi mamá, 54 añitos, comí y bebí más de la cuenta, hasta el punto de que mi estómago estuvo malito toda la noche, ha estado malito toda la mañana, y sigue malito durante toda esta tarde hasta el punto de que casi me alegro de no haber tenido clientes en el spa. En el trabajo de la mañana me he pasado más tiempo en la oficina del Dr. Roca, no el de Alhaurín, sino el del w.c., que en mi propia oficina. Espero que eso no cuente para la paga de productividad del mes de marzo. Aunque, bien pensado, también allí he producido, aunque la producción se haya basado en resíduos sólidos urbanos. Además, he tenido un montón de tiempo para pensar en otras cosas laborales. Espero que no me salgan hechas una mierda (dicen que eso es la diarrea mental, ¿o me equivoco?). Ni la manzanilla ha cumplido su cometido, habrá que ponerse a dieta esta noche, o igual se me quita comiendo más, no se, no se. Ya os contaré.
Ahora, con esto y un bizcocho (que no sea de chocolate, que ya sabéis como estoy de sueltecito ...) hasta la próxima a la hora quencarte