Hace un par de meses intenté escribir una entrada en la que os explicaba cómo era uno de los tratamientos que más me gustan del spa en que trabajo. Por designios del infortunio, de la puñetera informática y de mi manía por tocar con el dedo donde no debería, se me perdió el texto y se fue a tomar por ... saco ..., así que me aburrí y pasé cuatro kilos de volver a escribir toda la retahila. Pues, mira tú por donde, hoy voy a soltar esa retahila, aunque trataré de hacerla lo más breve posible, que ya sabemos que lo bueno, si breve, está más rico ... (no se yo si es del todo cierto, muchos y muchas no pensaríamos así en ciertas cuestiones, que podrían ser objeto de otra entrada).

Como decía aquel fatídico día de verano, en el spa hay gran cantidad de tratamientos, pero que se podrían resumir de la siguiente forma:

- Genéricos: son aquellos que la firma que diseñó el spa, Wheway, recomendó. Están los típicos masajes + otros, como el masaje craneal indio, el masaje reflexológico de pies, masaje turco con exfoliación ...
- Decleor: son aquellos que esta firma francesa ha establecido y de los que nos exige seguir un protocolo muy exhaustivo durante cada tratamiento. Estos se subdividen en tratamientos corporales (masajes con envolturas en función de la finalidad que quiera el cliente) y faciales, tanto para hombre como para mujer.
-Ytsara: es una marca tailandesa que también nos ofrece sus tratamientos, siendo uno de ellos, el Magic Of The Land, exclusiva de nuestro complejo. Esta firma tiene tratamientos de todo tipo, sobre todo de masajes y otros que incluyen exfoliaciones y faciales, como el Magic.

Por coger uno, casi al azar, os hablaré del Ponklai. Es este un tratamiento que dura 1h25´. Os lo describo a grandes rasgos. Una vez que entramos en el/la cliente/a en la habitación, con música relajante, temperatura agradable, luz ténue, le pedimos que se quede, con el albornoz puesto, sentad@ en la silla y meta los pies en un bol de madera que hay en el suelo. Este bol tiene agua calentita, piedrecitas en el fondo con esencia de lemmon grass y pétalos de rosa. Nos salimos mientras se prepara y volvemos con la bandeja de productos. Entramos descalzos.

En primer lugar, le ofrecemos que se limpie las manos con una toallita caliente, impregnada con una gotita de lemmon grass, para eliminar la energía negativa del cuerpo y expulsarla del tratamiento.

Nos ponemos de rodillas ante el cliente y hacemos una especie de ritual de pies para favorecer la eliminación de la negatividad. Usamos el agua con los pétalos de rosas.

Acto seguido, le damos la bienvenida al tratamiento y le pedimos que deje caer el albornoz al suelo y se tumbe sobre la camilla boca abajo.

Cubrimos su cuerpo con dos toallas, una de forma transversal sobre la espalda, y otra de forma longitudinal sobre la zona lumbar y las piernas. Debe quedar todo el cuerpo, a excepción de la cabeza, cubierto.

El masaje empieza con Masaje Real Tailandés, ejerciendo acupresiones en la línea central de la planta de los pies, gemelos, parte posterior del muslo y glúteos. Descubrimos la pierna izquierda completa, hasta el glúteo, y hacemos un masaje muy, muy suave y pausado. desde los pies hasta el glúteo. Cubrimos la pierna. Repetimos el proceso en la pierna derecha. El Masaje Real Tailandés se llama así porque era el que se practicaba a los miembros de la familia real, es por lo que se hace con el cuerpo cubierto, para que no tocaran directamente el cuerpo de tan ilustres personajes.

Posteriormente, nos subimos sobre la camilla y hacemos las presiones en los laterales de la columna. Nos bajamos y hacemos el cuello y la cabeza.

Descubrimos la espalda y parte del glúteo y hacemos masaje con aceite esencial en la espalda y el cuello. Cubrimos la espalda y pedimos al cliente que se dé la vuelta, volviendo a cubrir el cuerpo. Colocamos una almohadilla herbal sobre los ojos, que es muy relajante.

Hacemos estiramientos y rotaciones de tobillos y acupresiones a lo largo de toda la pierna. La descubrimos y hacemos masaje suave. Cubrimos la pierna y repetimos el proceso en la pierna derecha y la cubrimos.

Descubrimos el pecho y el abdomen, cubriendo los pechos si es una mujer, a no ser que te diga lo contrario y no le importe. Hacemos masaje en el abdomen. Cubrimos abdomen y pecho.

Descubrimos el brazo izquierdo y hacemos masaje en brazos, manos y dedos. Cubrimos y repetimos en el brazo derecho.

Para finalizar con el cuerpo, hacemos masaje en el escote y cara.

Ahora, con el cliente relajado, hacemos un ejercicio de respiración para potenciar los efectos del tratamiento. Cuando acabamos, pedimos al cliente que se quede tranquilito y salimos para prepararle el té que siempre tienen incluido.

Volvemos a la habitación y acabamos el tratamiento con unas presiones alrededor de la columna y en los hombros. Finalizamos dándole las gracias en tai. Le ayudamos a ponerse el albornoz y la acompañamos a la sala de relajación para que se tome el té y se quede tranqui.

Y finito. Hasta aquí puedo leer