Por mi entrada del día de ayer más de uno habrá pensado que necesito aprender idiomas, que mi inglés no da para mucho. Joder, cómo sois. Pues vais a tener razón. A este paso, por lo menos, voy a tener que avanzar en mis conocimientos de inglés, de alemán, del griego. Este último lo estudié en 3º de BUP y en COU, y algo se me quedó, pero con lo que se ha avanzado desde entonces. En aquella época no sabía lo que era un griego que no fuera un habitante de Grecia.

A lo que iba, que se me escapa la perola. Cuando no tengo trabajo en el spa y no tengo ganas de leer el libro que tengo en la taquilla, y no me apetece estar comiendo, me pongo a leer los periódicos reservados para los clientes. Joderrrrrrrrr. Suele haber 5 distintos, dos de ellos españolesy el resto son europeos, tanto alemanes como británicos. Los dos españoles son de los de mayor tirada a nivel nacional. Los leo los dos, independientemente de la ideología que caracteriza a uno y a otro. Y tanto que los caracteriza una ideología a cada uno. Lees uno, y ves una realidad. O, mejor dicho, ves SU realidad, la que ellos quieren ver y quieren que veamos y nos traguemos. Acabas y te vas al otro. Y es más de lo mismo, pero pintado con otros colores, adornado con otras flores, del tono opuesto, por supuesto (coño, un pareao). La conclusión que saco es que no se dónde vivo, no se dónde estoy, pues la realidad no parece ser la misma. Lo que uno me pinta como maravilloso, como un paraíso bucólico, el otro va y dice que no, que vaya mierda de paraíso, que esto es un infierno, que no siento lah pienna. Eso podría ser comprensible, pero sólo podría, ya que no debería ser así, por mucho que la libertad de expresión sea uno de los mayores logros de nuestra sociedad. Bueno, desde ese punto de vista, digamos que lo puedo asimilar, porque están sustentados por quienes están sustentados, así que punto pelota.

Lo que me cuesta trabajo asimilar, tragarme, comprender, es leer un editorial, u otro, un artículo, que no tiene que versar sobre política, pues se güele el tufillo hasta en las noticias deportivas, en la cartelera, en las críticas televisivas. Lo que quería decir y digo es que no se cómo una persona, hombre o mujer, que decide dedicar varios, unos pocos, años de su vida, para poder ser periodista y ganarse la vida con ello, para luego acabar escribiendo de tal manera que parece que escriben empleando sus manos, exprimiendo su cerebro, pero que la lengua la tienen dentro del agujero negro de algún político. No se, no se, me atraganto al tratar de comprender cómo se puede caer tan bajo, cómo se puede llegar a ser tan ruin, para insultar, para despotricar, para recurrir a la demagogia barata, la hipocresía más rastrera, y poner a parir a los políticos que, sin embargo, son ensalzados, alabados, besados en su agujero más oscuro, desde las páginas del periódico del otro lado, que no es el más allá, sino en la cera de enfrente.
Eso me produce náuseas, me obliga a pensar que no puedes fiarte de la libertad de expresión, que sí, que escriben lo que piensan o escriben lo que piensan otros y que les obligan a escribir para que los demás pensemos como ellos, y que el vecino de enfrente es un cabrón y que no les votemos, que son como el coco, pero multiplicado por 35692. Dejadme en paz, carajo. Quiero ser libre, quiero pensar por mí, quiero ver la vida como me dé la gana y no como te dé la gana a tí.

El problema de aprender idiomas es que todavía me cuesta, incluso, pronunciar el nombre de unos de los periódicos, que parece más propio de una denominación alemana de un perrito caliente que de un medio de prensa escrita: el Franfurter Algemeine o algo así. Podría mirarlo y escribirlo correctamente para que no penséis que soy un inculto, que no lo soy, que yo me cultivo, vamos que si me cultivo, que me echo agua por encima día sí y día no, excepto en festivos y vísperas de fiestas de guardar. Ahora bien, en cuaresma como hasta carne.

Me piro a quitarme el uniforme. Aaaadió