Aunque parezca mentira, yo no me pongo colorá, como las churumbelas de aquella canción, que se ponían colorás cuando se pintaban. No te joroba, yo también, sobre todo si me pinto de colorao.

A lo que iba. Dándole vueltas al tema de mi letargo, de mi apatía, de mi zozobra marinera de estos últimos meses, creo que podría hallar el punto de inflexión que me ha traído hasta aquí, hasta este andén en que me encuentro esperando mi tren, como contaba ayer.

A finales de 2006, hace ya un tiempo, estaba yo preparando mi participación en el Maratón de Sevilla 2007. Todo iba bien, los tiempos iban saliendo, mejorando bastante. A pesar de quedar algo más de dos meses para la cita sevillana, hice 1h31´ en la Media Maratón de Córdoba. Una semana después, haciendo un rodaje largo, comencé a notar un pinchazo en la zona lumbar. Acabé el entreno y me puse en manos de un fisioterapeuta para que me tratara. Resulta que tenía un problema en el piramidal, uno de los muchos músculos del glúteo, que no culo. Para que no fuera a más, o a peor, decidí dejar de entrenar para favorecer la recuperación. No era el momento de parar, pues era, precisamente, cuando más kilómetros debería haber hecho. Paré, y punto, con lo que decidí bajar mis pretensiones de cara al maratón hispalense. Nada de 3h10´, habría que ser realista y ajustarse a lo que había. Sin entrenar en todo el mes de diciembre quise participar en una San Silvestre en El Ejido, Almería, de 11 kilómetros. Antes del km. 4 me tuve que parar pues no era capaz de aguantar el ritmo. Me desmoralicé un poco, pero lo asumí, ya que era previsible que no estuviera en forma.

En el mes de enero comienzo a entrenar con normalidad, quedando con el amigo Sierra en que saldríamos a correr en Sevilla para bajar de 3h30´. Un reto asequible, al menos en teoría, pero con el maratón no se juega.

A finales de enero participé en la Media Maratón de Almería. El objetivo era hacerla a ritmo de entrenamiento, aunque me animé y me comprometí con otro amigo a hacerle de liebre para acabar en 1h35´. Todo iba perfecto hasta que me desinflé, como un globo, en el km. 17. Acabé en 1h39´59´´. Desmoralizado, derrotado, pensé en no participar en Sevilla dos semanas después. Veía que no estaba bien, que no estaba preparado, no quería sufrir lo que había sufrido en esos últimos 4 kms. de Almería.

Finalmente me convencieron y para Sevilla me fui, solo esta vez, a disfrutar con los amigos y a echarle una mano al amigo ratón, mi vecino. El día era muy raro, húmedo, pero los tiempos iban saliendo. Poco antes de la media maratón veo que vamos cada vez más lentos, pero no pasaba nada, se acababa la prueba y punto. En torno al km. 25, me quedo solo y decido ir un poco mas fuerte, a ver qué tal, pero 3 kilómetros después me di cuenta de que las piernas no me iban. Así, en el km. 31 decido que no aguanto más, que a ese ritmo me quedaba cerca de 1h30´ para completar 11 kms, y no estaba dispuesto. Me eché a caminar hasta la meta hasta que al saltar la puñetera valla me rebané un dedo que necesitó de transporte en ambulancia y cirugía para hacer un apaño tipo Dr. Frankenstein. A partir de ahí, 5 semanas de baja, el deo sesuá tieso, sin poder correr ...

Hice algunos amagos, intermitentes, pero sin constancia. Medio preparé la carrera de Jarapalos, pero también fue un desastre. El flato pudo conmigo, y con mi espíritu. Eso fue el 17 de noviembre. Y hasta hoy.

Como bien dice el título, aunque parezca mentira, por culpa de una pequeña lesión en el glúteo estoy como estoy, pero yo no me quejo, que conste. Bueno, sí, me quejo cuando subo unas escalera y llego con la lengua mojándome los zapatos ...

Er Franfri se ha subido al tren. Esta tarde descanso. A andar, al menos, o a correr toca.

A por ellos, oeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee