Yo no suelo ser persona de llanto fácil, sobre todo cuando acontecen hechos que puedan hacerme resaltar la tristeza. Es más probable que llore de alegría, de felicidad, o de risa. Sin embargo, ayer, delante de este monitor, mis lágrimas comenzaron una carrera a ver cuál de ellas llegaba antes al precipicio de mi mentón.

Hace unas semanas falleció una experimentada corredora, Najat Tijani, en el Maratón Popular de Madrid, MAPOMA, víctima de una parada cardiorespiratoria que no pudo superar.

He decidido subir la canción que podéis escuchar en memoria de Najat, alguien que, estoy seguro, que disfrutaba de las cosas del correr, una persona para quien deseo que este pequeño homenaje le llegue allá donde esté.

Lo que le ha sucedido es algo que nos puede pasar a cualquiera, hagamos deporte o no, en cualquier ámbito de la vida, así que no creo que quepa hablar de los enormes esfuerzos que tenemos que hacer para acabar un maratón, puesto que no viene al caso.

Con estas palabras y mis lágrimas tan sólo quiero enviar mis sentimientos de aliento a la familia, a ella misma, a la gente que la quería.

Si esta canción siempre me hace saltar la lágrima de la ternura, un nudo en la garganta me impide seguir buscando las palabras adecuadas, las expresiones que puedan dar una idea de lo que siento, de lo que puede sentir la familia.

Ojalá que no pasen más hechos así, aunque eso es inevitable, como la vida misma que es. Una vida que ya no es lo mismo para ella, pero ojalá que su estancia entre nosotros haya sido respetuosa con ella y que la sonrisa que atesora en la foto quede en nuestra retina como señal de su felicidad.

En tu recuerdo, Najat. Si me hacía falta un punto de motivación para volver a salir a correr, creo que tú vas a ser la mejor motivación, la chispa que venía necesitando. La próxima carrera que acabe habrás venido acompañándome desde el inicio hasta el final. Irá por tí. Va por tí.