Como este fin de semana ha sido movidito en el spa, os comentaré algunas de las curiosidades que me han surgido entre el sábado y ayer.

El pasado sábado, viendo la avalancha de trabajo que íbamos a tener, y teniendo en cuenta que sólo éramos dos terapeutas y mi compañero tenía una jartá de masajes craneales indios para él solito, me ofrecí para entrar una hora y media antes para aliviarle el trabajo. Finalmente no fueron tantos masajes craneales, así que me otorgaron uno de ellos y un Spa Mosaic Detox (ya lo explicaré, que quiero hacerlo bien para que veáis los productos que utilizamos). Esos tratamientos los habían reservado un grupo de chicas, jovencitas, quienes habían elegido tratamientos similares. Primero le hago el Spa Mosaic Detox, para acabar con el masaje craneal indio, que es mucho más relajante. Casi al final del primer tratamiento, como ponemos una envoltura en todo el cuerpo a la cliente a modo de mascarilla, se tiene que duchar, secarse y volver a la camilla para rehidratar todo el cuerpo. Le dije a la chica que se duchara, que me avisara al acabar para pasarle una braguita nueva y una toalla para secarse y le dije que se secara. Bueno, le dije: "güen llu fini, llu drai an cam bá tu de couch an lai on llor bak". Para quien no sea tan culto como yo le dije: "cuando acabes, te secas yt vuelves a la camilla y te tumbas boca arriba". Cuando acabó de ducharse, me abre la puerta (de cristal traslúcido) y me pregunta "du ai jaf tu drai maisel". "Hostias", pensé yo. "Me está pidiendo que si la puedo secar yo o si se tiene que secar ella". Le contesté: "Lles, llu jav to dri, lles". Me replica: "Tu drai maisel?". "Lles, chur", y comenzó a secarse para ponerse la braguita y finalizar el tratamiento sobre la camilla. Me quedé un poco rayado, hasta que caí en el matiz del verbo to dry en inglés. No es lo mismo: "llu jav tu dri", que sería algo así como "tienes que secar ...", que "llu jaf tu dri llorsel", que es como "tienes que secarte ...". Por un momento pensé que me estaba insinuando que si yo podía secarla (algo propio de mi mente calenturienta, que sería por el calor que hacía ... sería, pero no, imagino que quería que le especificara si se tenía que secar ella o si le había pedido que tenía que secar, ella, la bañera, o la cristalera. Opto por esta segunda opción, ya que fue muy recatada en todo momento para que no le viera lo que no le tenía que ver, sobre todo cuando estaba rondando es escote, tanto por arriba como por abajo ... Este loco veranooooooooooooooooooo

La segunda anécdota vino con mi tercera cliente del sábado, quien había reservado un Magic of the Land, el tratamiento estrella y exclusivo de nuestro spa, que consta de dos horas (y que ya explicaré más adelante). Como ya os dicho en alguna ocasión, los tratamientos thailandeses incluyen un ritual inicial para purificar las manos y los pies a fin de eliminar la energía negativa. La tía estaba medio zombi cuando le hice el de las manos. Paso a los pies, se los limpio, se los masajeo y se los seco. Me levanto, le doy la bienvenida al modo thai y le digo: "Nau, llu jaf to lét de roub off on de flor an lai on de couch on llor bac". En cristiano: "Ahora, deja que el caiga al suelo y se tumba en la camilla sobre tu espalda". La tía se quedó petrificada, como ida, ni me oía, ni me entendía, ni ná de ná. Yo pensé si se habría esnifao el lemon grass del bol, pero intuí que no, así que se lo tuve que repetir hasta cuatro veces para que se percatara de que se levantara, dejara caer el albornoz hacia el suelo y se tumbara en la camilla para comenzar la exfoliación de los pies. Al acabar el tratamiento, me costó trabajo que se enterara de que habíamos acabado y de que iba a acompañarla a que se tomara el té al trankiliti rum (sala de tranquilidad).

La tercera y última anécdota no me sucedió a mí, pero me la contó mi padre cuando fui a su casa a almorzar. Resulta que mi papi tiene una tienda de suvení (de regalos, para quien no conozca el francés) en el centro del pueblo, en un lugar de mucho paso. Él estaba en la puerta cuando vió que se acercaba una actriz, famosa (sobre todo para aquéllos que tiene más de 40 años), que nunca me gustó (de chiquitillo siempre me angustiaron los papeles que intrerpretaba - yo la llamo la Anne Archer española). Ella venía a representar su obra en el auditorio local esa misma noche. Resulta que la susodicha (espero que no salga su nombre en ningún momento), pilló tres postales, las metió directamente en su bolso y se disponía a pirarse. Un acompañante de ella se percató (como mi padre) y la advirtió de que se había metido esas postales (3 postales a veinte céntimos cada una, sesenta céntimos, o sea, cien pesetas que, redondeando, nos salen 20 duros). Ella se quedó sorprendida, diciendo: "Ay, ay, ay, si es que siempre me pasa lo mismo, no se ni lo qué hago ...". Yo, al hilo de esa afirmación sólo puedo pensar de alguien que siempre se mete 3 postales, o lo que encarte, en el bolso, sin intención de pagarlo: cleptómana. Vamos, la versión hispánica de Güinona Raider (La motorista de Güisconsin en español). Ella le preguntó a mi padre si la había visto, a lo que mi papaíto responde que sí. ¿"Y por qué no me ha dicho nada"?, a lo que mi progenitor sentencia: "porque pensaba que iba a entrar a pagarlas ...ahhh, ¿usted es la actriz que actúa esta noche en el auditorio?". "Sí", respondió la dueña de las tres postales a veinte céntimos cada una ajenas a ella (bueno, tras pagarlas, ya eran de ella).

... Anecdotario de última hora: esto es improvisación: estoy a punto de recibir un fax de del cantante de los mojinos escozíos (no digo más porque forma parte del secreto profesional ... Aim zorrin).

PAZ Y AMOR, MUCHO AMOR, MUCHA PAZ (ENLLOI DE LAIF)